• San José, Costa Rica
  • 1:37 pm
  • Oct 16, 2026

Expertos recomiendan a Trump más presión contra Nicaragua por vínculos con Irán

Un instituto de pensamiento conservador recomendó a la administración Trump tomar en serio la amenaza de la presencia iraní en Nicaragua.

Los expertos consideran que Estados Unidos debe tomar en serio la amenaza que la presencia iraní en Nicaragua supone para la seguridad regional y los intereses estadounidenses.

  • Nicaragua Actual

La Heritage Foundation, un centro de análisis conservador estadounidense, instó al gobierno del presidente Donald Trump a elevar la relación entre Nicaragua e Irán a una prioridad de seguridad nacional y utilizar la influencia económica de Washington para obligar a Daniel Ortega y Rosario Murillo a romper sus vínculos con Teherán.

La propuesta apareció en un informe Time to End the Long Iran–Nicaragua Relationship (“Es hora de poner fin a la larga relación entre Irán y Nicaragua”), publicado el 8 de octubre y elaborado por Todd Bensman, investigador de alto invel del Centro de Seguridad Fronteriza e Inmigración de Heritage.

El documento advierte que la guerra entre Estados Unidos e Irán y los cambios políticos en América Latina habrían elevado la importancia estratégica de Nicaragua para el régimen iraní.

Según Bensman, “Estados Unidos ha emprendido campañas de presión diplomática contra todos los países latinoamericanos que mantienen relaciones diplomáticas con Irán, excepto Nicaragua”, lo que a su juicio supondría un punto ciego estratégico que debe enmendarse.

Bensmna insiste en que la evidencia apunta a que el territorio nicaragüense podría estar siendo utilizado para facilitar operaciones iraníes en la región.

Amenaza en el vecindario

Citando a expertos en seguridad estadounidenses y regionales, el informe apunta a que “Irán utiliza el territorio nicaragüense, las instalaciones logísticas y sus vínculos con las élites militares y políticas de Nicaragua para impulsar una estrategia de espionaje, evasión de sanciones y proyección de una amenaza contra Estados Unidos en su propio vecindario“.

Bensman también señaló que funcionarios iraníes, delegaciones militares y operadores vinculados con el Estado iraní pueden viajar entre Irán y Nicaragua sin visa, incluso en aeronaves oficiales y diplomáticas, facilidades que dificultarían el seguimiento de sus movimientos y supondrían un riesgo para los Estados Unidos.

El investigador considera que Nicaragua podría haberse convertido en una base de operaciones relativamente libre de restricciones para Irán y organizaciones vinculadas con Teherán, como Hezbolá y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Costa Rica denunció precisamente la presencia de terroristas de Hezbolá en Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) este año.

El informe atribuye esta situación, en parte, al endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba y Venezuela, así como a los cambios políticos ocurridos en otros países de la región. Bensman plantea que las restricciones impuestas en esos territorios podrían haber reducido el margen de operación iraní y aumentado el atractivo de Nicaragua.

Casi veinte años de relación

La relación diplomática entre Nicaragua e Irán se restableció en 2007, tras el regreso de Ortega al poder. Desde entonces, ambas dictaduras han mantenido vínculos políticos y han coincidido en su oposición a la influencia estadounidense.

Según el informe, Irán ofreció financiar proyectos de infraestructura en Nicaragua, entre ellos viviendas, plantas hidroeléctricas, instalaciones portuarias y un canal seco entre el Caribe y el Pacífico (que bajo gestión china nunca se materializó).

Tampoco los demás aportes iraníes se materializaron, si bien la relación persistió. Heritage retoma reportes periodísticos sobre posibles conversaciones reservadas entre representantes de ambos gobiernos para establecer cooperación militar, integrar drones y desarrollar mecanismos para evadir sanciones estadounidenses.

Como ejemplo de la continuidad de los vínculos, el autor menciona una visita de funcionarios nicaragüenses a Teherán en julio de 2026, durante la cual expresaron su respaldo a Irán tras la muerte del entonces líder supremo, Ali Khamenei.

 

La delegación nicaragüense en Teherán durante las honras fúnebres al ayatolá Seyed Alí Jamaneí. De izq. a derecha: Ramón Moncada, embajador de Nicaragua ante Teherán; Reyna Rueda, alcaldesa de Managua (obligada a llevar un hijab); y el cocanciller Valdrack Jaentschke. 3 de julio, 2026. Foto: Medios Oficialistas

También recuerda la presencia en Managua, durante la toma de posesión de Ortega en 2022, de Mohsen Rezaei, excomandante del CGRI, señalado por su presunta participación en el ataque terrorista de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), una explosión suicida que dejó más de 80 muertos en Buenos Aires.

Bensman cuestiona que Washington haya mantenido la presión sobre el régimen nicaragüense por sus políticas represivas internas, pero no haya señalado públicamente la relación con Irán como un objetivo específico de su política exterior ni adaptado en consecuencia su abordaje del régimen.

“La campaña estadounidense contra Irán y sus aliados en América Latina debe incluir al régimen comunista de Daniel Ortega y su relación con Irán, que se prolonga desde hace casi dos décadas”, resume Heritage.

Más presión

La principal propuesta del informe es que la administración Trump aproveche la dependencia económica de Nicaragua respecto a Estados Unidos para forzar un cambio en su política exterior. “Estados Unidos debe utilizar su considerable influencia para inducir a Ortega a poner fin a sus vínculos con Irán”, plantea.

Heritage señala que el mercado estadounidense recibe aproximadamente el 50% de las exportaciones nicaragüenses y destaca la importancia del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA), así como de las importaciones de petróleo refinado procedentes de Estados Unidos.

A partir de esa dependencia, Bensman recomienda que Washington exija al régimen sandinista romper relaciones diplomáticas con Irán, cerrar la embajada iraní en Managua, poner fin a los viajes sin visa para ciudadanos iraníes y expulsar a los ciudadanos vinculados con organismos gubernamentales de ese país.

El documento también propone ofrecer mejores condiciones comerciales si Managua cumple esas exigencias.

En caso contrario, plantea medidas de presión que incluirían reducir el comercio bilateral, imponer aranceles a las exportaciones nicaragüenses, suspender las exportaciones estadounidenses de petróleo refinado, impulsar la exclusión de Nicaragua del DR-CAFTA y restringir determinados canales para el envío de remesas.

Heritage también recomienda intensificar la recopilación de inteligencia dentro y alrededor de Nicaragua para identificar a presuntos operadores vinculados con Irán y sus aliados. Asimismo, propone explorar acciones judiciales contra altos funcionarios nicaragüenses por presunto apoyo material al terrorismo de Irán y sus satélites.

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