• San José, Costa Rica
  • 9:30 am
  • Ago 31, 2026

Monseñor Báez arremete contra manipulación de la fe de la dictadura sandinista

El obispo auxiliar de Managua en el exilio, monseñor Silvio José Báez, cuestionó a las dictaduras que utilizan el nombre de Jesús para justificar el poder absoluto.

El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio Báez. Imagen de referencia.

  • Cortesía

El obispo auxiliar de Managua en el exilio, monseñor Silvio José Báez, cuestionó a las dictaduras que utilizan el nombre de Jesús para justificar el poder y el autoritarismo, en una homilía pronunciada en la parroquia de Santa Ágata en Miami el domingo, 30 de agosto, en la que advirtió que quienes buscan perpetuarse en el poder contradicen el mensaje cristiano.

En su reflexión sobre el Evangelio, Báez sostuvo que Jesús rechazó la lógica del poder y del triunfo y eligió, en cambio, el camino del sacrificio, la solidaridad con los más vulnerables y la defensa de quienes sufren. El religioso vinculó esa enseñanza directamente con los regímenes autoritarios, como el que lo llevó a exiliarse de su natal Nicaragua.

Las dictaduras desgastadas que se escudan hipócritamente en la religión profanan el nombre de Jesús cuando lo invocan desde el poder y le atribuyen a él el dominio que ejercen sobre el pueblo, pero jamás hablan de la cruz”, afirmó Báez.

Si bien no se refirió a ningún régimen por nombre, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo hace constantes alusiones a la religión, particularmente de parte de Murillo. Por otro lado, el régimen mantiene restricciones contra la Iglesia católica, sacerdotes y organizaciones religiosas.

Báez señaló que esos gobiernos “se apropian del nombre de Jesús para legitimar su autoritarismo, mientras silencian al Crucificado”, porque, según explicó, un Jesús que “se abaja, que sirve y que entrega la vida por los demás” resulta incompatible con quienes pretenden “eternizarse en el poder”.

Báez también presentó la defensa de las víctimas y de los pobres como parte inseparable del mensaje cristiano. Explicó que “tomar la cruz” implica “abajarnos al mundo de los pobres y de las víctimas para estar de su parte” y asumir las consecuencias de luchar contra el sufrimiento y devolver dignidad y esperanza a quienes lo padecen.

Para el obispo, la enseñanza de Jesús exige además rechazar la búsqueda del éxito y del poder como fines en sí mismos, ya que “no se puede confesar a Jesús como mesías e hijo de Dios sin seguirle por el camino de la cruz“, sostuvo.

La homilía concluyó con una reflexión sobre la entrega personal: frente a la obsesión por el poder, los intereses propios y el reconocimiento, Báez planteó que el cristianismo propone una lógica distinta, basada en el servicio y la disposición a sacrificarse por los demás.

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