Monseñor Báez hace un llamado al diálogo democrático desde los Evangelios
El obispo exiliado una reflexión sobre la intolerancia, los regímenes autoritarios y las sociedades que levantan barreras frente a quienes piensan diferente.
El obispo nicaragüense Silvio Báez celebra misa desde el exilio.
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El obispo auxiliar de Managua en el exilio, monseñor Silvio José Báez, centró la reflexión de su homilía dominical del 16 de agosto en el relato evangélico de la mujer cananea y en la capacidad de Jesús para superar sus propios condicionamientos culturales y religiosos.
A partir de ese episodio, el religioso lanzó una reflexión sobre la intolerancia, los regímenes autoritarios y las sociedades que levantan barreras frente a quienes piensan diferente.
Báez destacó el contraste entre la mujer cananea, que habla desde el sufrimiento de su hija, y Jesús, que inicialmente responde desde la tradición religiosa de su pueblo. El obispo subrayó que ese encuentro permite presentar a Jesús como alguien capaz de dejarse interpelar y modificar su perspectiva.
“Jesús quedó impactado por la actitud y las palabras de la mujer“, afirma la homilía, hasta reconocer que “el dolor no conoce fronteras y Dios es bueno con todos los seres humanos“. La enseñanza que Báez extrae del pasaje es también una defensa de la apertura y del diálogo. “Pudo más su compasión que sus ideas“, sostiene.
Y afirmó que ser “flexibles y dialogantes no es debilidad; ceder no siempre es perder“. En contraste, considera que “la rigidez mental revela pobreza humana y casi siempre oculta heridas no resueltas“. Es precisamente en este punto donde la homilía se torna incluso más política en su tono.
“Detrás de los regímenes que se imponen arrebatando la dignidad y la libertad de las personas siempre hay mentes empobrecidas, intolerantes, incapaces de escuchar y dialogar, para quienes solo cuentan sus propias ambiciones“, afirmó el obispo.
Sin mencionar por su nombre a ningún gobierno, el obispo describe el mecanismo mediante el cual, según su reflexión, los proyectos autoritarios terminan desmantelando las instituciones democráticas. “Encerrados en sus ideas y en sus proyectos de poder, viven en un mundo paralelo, ignorando la realidad“, señaló.
Báez también cuestionó el argumento utilizado por gobiernos que se presentan como únicos representantes legítimos de la población. “Bajo el pretexto de ser los únicos capaces de representar al pueblo, no dudan en desmantelar las instituciones democráticas e imponer la dictadura del pensamiento único“, expresó.
“Ética vacía de bondad”
En el contexto nicaragüense, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha sido acusado por organismos internacionales de desmantelar los contrapesos institucionales, restringir las libertades civiles y perseguir a opositores, periodistas, organizaciones de la sociedad civil y miembros de la Iglesia católica.
Báez, quien salió de Nicaragua en 2019 d espués de recibir amenazas, ha sido una de las voces más críticas contra esas políticas desde su exilio. En su homilía, además, el religioso amplía la crítica hacia otras formas de exclusión.
“La intolerancia, los totalitarismos, el racismo, el desprecio al extranjero o a otras religiones son formas de exclusión que dañan la convivencia humana“, sostuvo. “De nada sirven las ideas sin amor: son dañinas y siempre desembocan en nuevas idolatrías“, añadió.
La reflexión vuelve entonces al mensaje central del evangelio: la necesidad de escuchar incluso a quienes piensan de manera diferente. Báez exhorta a no “quedarnos encerrados en nuestros propios intereses e ideas, ignorando el dolor humano y levantando barreras entre las personas y los pueblos“.
En esa línea, también cuestiona una religiosidad reducida a principios rígidos y desligada de la realidad humana, que calificó de “inútil a inhumana”, “ética vacía de bondad y la intelectualidad sin sabiduría“.
“Delante de Jesús, nunca es inútil gritar desde nuestro dolor, nuestras preocupaciones o nuestros fracasos… Jesús nos acogerá siempre con la infinita compasión de Dios, que supera todas las barreras que los hombres podamos construir y es más grande que todos los males que podamos hacer”, concluyó.