Dictadura sandinista rechazó a candidata a embajadora de Estados Unidos
Franceschi había prometido sentar a la dictadura en una mesa de negociación mediante una campaña de presión apoyada por Washington. No hay todavía explicación formal para la negativa.
La dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo negaron el beneplácito a Natasha Franceschi, la diplomática designada para dirigir la embajada de Estados Unidos en Managua, según informó el subsecretario de Estado Christopher Landau durante su intervención en la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Estados Americanos (OEA) el viernes, 2 de octubre.
Según Landau, la dictadura negó extender el plácet a Franceschi un día después que esta fue aprobada por el Senado de los Estados Unidos, el jueves 1 de octubre. Al momento de publicarse esta nota, la dictadura no ha brindado explicación o constancia formal de esta negativa.
La dictadura ya había negado antes el beneplácito a un diplomático estadounidense propuesto para llenar la vacante en Managua. Tal fue el caso de Hugo Rodríguez en 2022, durante la administración del demócrata Joseph Biden. Entonces, el canciller sandinista Denis Moncada Colindres justificó la negativa alegando que Rodríguez había hecho declaraciones “injerencistas e irrespetuosas”.
Durante una audiencia ante el Congreso de Relaciones Exteriores del Senado, Rodríguez se había comprometido apoyar “el uso de todas las herramientas económicas y diplomáticas para lograr un cambio de dirección en Nicaragua“, incluyendo la suspensión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio que posee con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana.
En su propia audiencia, Franceschi prometió que, de ser confirmada, dejaría claro que la administración Trump no tolerará amenazas y abusos contra intereses estadounidenses, incluyendo la confiscación de propiedades y activos pertenecientes a ciudadanos o empresas de Estados Unidos.
La nominada dijo que la política de Washington hacia Managua debe incluir la protección de ciudadanos y empresas estadounidenses, el combate a la inmigración ilegal, la disuasión de alianzas con adversarios de Estados Unidos y el fin de la crisis de derechos humanos y libertad religiosa.
Franceschi sostuvo que el statu quo en Nicaragua es “intolerable” para los nicaragüenses, los países vecinos y Estados Unidos. También señaló específicamente la represión contra comunidades cristianas y, en particular, contra la Iglesia católica en Nicaragua.
Dictadura en la mira
El rechazo a Franceschi fue anunciado por Landau en medio de una sesión de la OEA para determinar un curso de acción colectiva contra la dictadura sandinista. En ese mismo espacio, Landau denunció que los codictadores “han convertido a Nicaragua en un Estado policial para apulantar a su dinastía familiar”.
La sesión emitió una resolución a nombre de la OEA, y secundada por cuasi unanimidad —con el rechazo expreso de Brasil y México— proponiendo un camino para restaurar la normalidad democrática en Nicaragua y evitar mayores conflictos.
Una delegación de ministros de alto rango, con representación de varios países del hemisfario, intentará ingresar a Managua para llevar el plan directo al liderazgo del régimen y establecer un diálogo productivo. Landau subrayó esta parte de la propuesta, insistiendo en que Estados Unidos continuará ejerciendo presión hasta que observe cambios substanciales.
De no colaborar el régimen, la OEA convendrá a una sesión de seguimiento para definir una respuesta adecuada, según figura en la resolución.