Secretario general de la OEA: defender la democracia en Nicaragua es “una responsabilidad hemisférica”
“A quienes creen que cancelar las elecciones es simplemente un asunto interno, les digo que no lo es”, afirmó el secretario general del organismo.
Albert Ramdin, secretario general de la OEA.
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El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, cuestionó la decisión del dictador sandinista Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y advirtió que el tema trasciende las fronteras del país en un artículo de opinión publicado por el diario estadounidense The Washington Post.
Ramdin recordó que Ortega afirmó el 19 de julio que “no volverá a haber más elecciones” y calificó esa declaración como un ataque contra el derecho de los nicaragüenses a elegir a sus gobernantes. Sostuvo, además, que si bien Nicaragua abandonó la OEA en 2023, continúa formando parte de la comunidad interamericana.
“La geografía no negocia”, escribió, al señalar que el régimen no puede aislar al país de la región simplemente retirándose del organismo. Recordó además que las elecciones de 2021 se realizaron con siete candidatos opositores encarcelados y señaló el posterior despojo de nacionalidades, el exilio de obispos y sacerdotes y la muerte bajo custodia de presos políticos.
“A quienes creen que cancelar las elecciones es simplemente un asunto interno, les digo que no lo es”, afirmó Ramdin. Según el funcionario, la persecución de nicaragüenses incluso fuera del país convierte la situación en “una responsabilidad hemisférica”.
Ramdin planteó que la OEA debe pasar “de la fuerza de las palabras a la fuerza de la acción y del cumplimiento” y aseguró que el organismo mantendrá abierta la puerta para Nicaragua y prometió desde la organización “seguir haciendo lo necesario para defender la justa causa de una Nicaragua democrática”.
El funcionario recordó que la OEA tuvo un papel en la transición nicaragüense de los años ochenta y noventa, incluida la desmovilización de combatientes y las misiones de observación electoral que acompañaron procesos como las históricas elecciones de 1990.
Según Ramdin, ese espacio democrático se fue cerrando con el regreso de Ortega al poder en 2007 y el posterior retiro de Nicaragua del organismo. Ramdin advirtió además que la eliminación de las elecciones no puede ser considerada únicamente una decisión soberana del régimen, especialmente cuando la represión ha alcanzado a nicaragüenses fuera del país.
En ese sentido, defendió una mayor respuesta regional frente al deterioro democrático y sostuvo que la OEA continuará respaldando la posibilidad de que los ciudadanos nicaragüenses recuperen el derecho a elegir libremente a sus gobernantes.