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  • 9:39 am
  • Ago 3, 2026

Ortega pide la paz a Estados Unidos

Ortega acusó a Estados Unidos de desestabilizar al mundo con conflictos, pero no abordó ninguna de las acusaciones contra su régimen y respaldó a poderes como Rusia, enfrascada en una guerra de agresión contra Ucrania.

Los codictadores sandinista, Daniel Ortega y Rosario Murillo, durante un evento en celebración al XLVII Aniversario de la fundación de la Fuerza Aérea del Ejército Popular Sadinista (EPS). 31 de julio, 2026.

  • Medios Oficialistas

El dictador sandinista Daniel Ortega aprovechó el acto por el XLVII Aniversario de la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua para insistir en un discurso contra Estados Unidos, al que responsabilizó de promover conflictos internacionales, al tiempo que hizo un llamado a la paz y aseguró que la humanidad necesita “más diálogo y menos guerra”.

En la ceremonia realizada el 31 de julio, Ortega centró buena parte de su intervención en la situación internacional y afirmó que el mundo atraviesa una etapa marcada por el incremento de los conflictos armados y las tensiones entre potencias, especialmente tras los enfrentamientos en Europa del Este y Medio Oriente.

El dictador sostuvo que Estados Unidos continúa impulsando una política exterior basada en la confrontación militar y cuestionó el respaldo de Washington a distintos conflictos. Según Ortega, esas acciones ponen en riesgo la estabilidad internacional y alejan las posibilidades de una solución negociada.

Nadie quiere la guerra. Los pueblos quieren paz“, afirmó el mandatario, quien insistió en que las diferencias entre los países deben resolverse mediante el diálogo y no por la vía militar. Ortega señaló que el planeta necesita fortalecer los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada de los conflictos y advirtió sobre las consecuencias que tendría una confrontación de mayores dimensiones entre las principales potencias mundiales.

El mensaje inevitablemente alude a la captura del dictador Nicolás Maduro, aliado de Ortega y líder de la dictadura chavista de Venezuela, en un operativo militar estadounidense el 3 de enero de 2026. Actualmente, Maduro y su esposa, Cilia Flores, encaran un juicio por narcoterrorismo en un tribunal federal de Nueva York.

Implícitamente, el mensaje de Ortega parecía encaminado a disuadir a Estados Unidos de ejecutar una operación similar contra Nicaragua.

Defensa de injerencia de Rusia y China

Ortega defendió nuevamente las relaciones que Nicaragua mantiene con los rivales geopolíticos de Estados Unidos, las dictaduras de Vladimir Putin en Rusia, el Partido Comunista Chino de Xi Jinping en China y la teocracia islámica de Irán, entre otros, presentándolas como parte de una política exterior soberana y orientada a la cooperación.

El mandatario también reiteró su respaldo a los gobiernos de Rusia en su invasión contra la nación soberana de Ucrania y con Palestina, condenó las operaciones militares de Israel en Gaza y cuestionó el apoyo que Estados Unidos y sus aliados occidentales brindan a Tel Aviv.

Las referencias al contexto internacional dominaron gran parte del discurso, relegando a un segundo plano el motivo oficial del acto militar. Pero no hubo mención a la creciente presión internacional contra el régimen, luego de que Ortega anunciara el pasado 19 de julio que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” para impedir que la oposición pudiera recuperar el poder.

Desde entonces, al menos una decena de gobiernos, incluyendo al gobierno estadounidense, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Unión Europea y diversas organizaciones internacionales han condenado el anuncio, mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una sesión extraordinaria para abordar la situación de Nicaragua a instancias de Estados Unidos.

En esa línea, Ortega no contestó ninguno de los señalamientos de que la naturaleza dictatorial de su régimen desestabiliza a la región, un cargo elevado por distintos actores políticos en reacción a las oleadas migratorias, la violencia trans-nacional y las tensiones geopolíticas derivadas de la presencia de agentes rusos, chinos, iraníes y ligados al terorismo internacional en territorio nicaragüense.

Pese a ese contexto, Ortega evitó referirse directamente a las críticas internacionales o al proceso de reformas estructurales que impulsa el régimen para rediseñar el sistema electoral y “ampliar el período presidencial a siete años renovables”. Al contrario, cerró su intervención insistiendo en que Nicaragua seguirá defendiendo la paz y la soberanía nacional, aunque volvió a atribuir a Estados Unidos la responsabilidad de la mayoría de los conflictos internacionales actuales.

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