• San José, Costa Rica
  • 11:09 am
  • Feb 10, 2026

Ortega no pudo ni nombrar a Estados Unidos, “el país del norte”, en su último discurso

El dictador sandinista no pudo ni nombrar a los Estados Unidos cuando les acusaba falsamente de organizar un golpe de Estado en contra de su régimen en 2018.

El dictador sandinista, Daniel Ortega, junto a su esposa y codictadora, Rosario Murillo, y a su colaborador, Jaime Morales Carazo.

  • Cortesía

El dictador sandinista Daniel Ortega ofreció un discurso lleno de disgresiones durante la ceremonia de premiación al colaborador sandinista Jaime Morales Carazo, aunque restringió notablemente sus críticas directas contra Estados Unidos, la noche del lunes, 9 de febrero en Managua.

Morales Carazo recibió la medalla de “Reconciliación y Paz Cardenal Miguel Obando“, una distinción creada en enero por la dictadura sandinista como parte de una campaña de exaltación a la figura del arzobispo fallecido en 2018 y otorgada a Morales, quien fuera vicepresidente de Ortega durante su primer mandato (2006-2012).

Morales fue en su momento colaborador de la Resistencia Nicaragüense (RN) —la alianza de grupos armados que enfrentó al sandinismo en los años 80—, pero se sumó al proyecto dictatorial de Ortega, a pesar de que el líder sandinista confiscó su casa, que hasta la fecha es su residencia oficial.

Morales, acompañado de su esposa, expresó su “respeto y afecto fraterno para un queridísimo amigo, el presidente Ortega, y para (la codictadora) Rosario (Murillo), dos grandes dirigentes de Centroamérica. A ellos debemos paz, que ha sido uno de los objetivos fundamentales del comandante, y en el cual en muchos aspectos contribuí“.

Como en muchas otras ocasiones, Ortega repasó la guerra civil desatada por el golpe de Estado sandinista en 1979, destacando el rol de Morales en las negociaciones de paz a finales de la década del ’80 y volviendo a ensalzar la figura del cardenal Obando y Bravo.

También rememoró episodios de la guerra contra el régimen somocista, cuando la guerrilla sandinista ejecutó ataques terroristas contra ministros somocistas y civiles por igual. Reconoció, por ejemplo, la toma de la casa del ministro somocista José María Castillo Quant en 1974, donde este fue asesinado intentando proteger a su familia.

“El cardenal (Obando) habló con Somoza para persuadirlo de que no había más alternativa que negociar porque, si quería tomarse la casa, ahí todos iban a quedar muertos, incluyendo los familiares de Somoza“, dijo el dictador, reconociendo que los guerrilleros estaban dispuestos a asesinar a civiles inocentes con tal de lograr sus objetivos.

Entonces agradeció la mediación del cardenal a favor de los guerrilleros sandinistas, que resultó en la liberación del propio Ortega de una cárcel somocista en la que cumplía condena por delitos comunes.

La “gran alianza”

Ortega aseguró que bajo su gestión, iniciada en 2007, “estábamos trabajando juntos trabajadores, campesinos, empresarios, banqueros, ¡todos trabajando juntos!“, refiriéndose a su alianza con el empresariado, en buena medida ingeniada por el ex-comandante sandinista y ex-asesor presidencial, Bayardo Arce, actualmente encarcelado por el régimen.

Pero esta alianza fue rota, según Ortega, cuando “hubo un intento… de alterar la paz que fue en el 2018, cuando mejor estábamos… (tras) once años de completa paz“. Según el dictador, el estallido social de 2018 no fue ocasionado por las propias políticas impopulares del régimen, sino por un complot idea por “el país del norte”.

Esta fue la única vez en todo el discurso en que Ortega siquiera se refirió a Estados Unidos, repitiendo la narrativa oficialista de que ese país ideó un intento de golpe de Estado. “Estaban los que no querían la paz y que querían la guerra. Estaban conspirando y, al final, pensaron que había llegado el momento de derrocar al gobierno“, dijo Ortega.

“Había gente de otros países, y sobre todo del país del norte, que les habían dicho que les iban a dar todo el apoyo para que derrocaran al gobierno“, agregó. Ortega mintió al alegar que su régimen mantuvo la compostura y evitó reprimir violentamente a las protestas, registrándose ese año más de 350 asesinatos a manos del Estado, según diversas investigaciones independientes.

En ningún momento Ortega mencionó el reciente operativo militar estadounidense del 3 de enero, que resultó en la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, principal aliado regional del sandinismo, ni la grave crisis petrolera que amenaza con colapsar a Cuba, otra dictadura afín al régimen.

Estados Unidos ha impuesto sanciones hacia instituciones e individuos ligados al régimen sandinista de Nicaragua, pero ahora se plantea medidas más contundentes, incluyendo un ascenso del 15% de aranceles a determinados productos con el fin de golpear la capacidad financiera del régimen.

Este cargo se sumaría al arancel de 18% establecido por la administración del presidente Donald Trump en 2025, ascendiendo hasta 33%; además, el Legislativo disctue una nueva ley que, de ser aprobada, impondría severas limitaciones a la capacidad de empresas e individuos estadounidenses de invertir en Nicaragua.

Enfrentamos muchos desafíos para contar lo que pasa en Nicaragua

Danos tu apoyo para informar.

Donar Ahora

Noticias Relacionadas