Relatora de la CIDH: “Nicaragua requiere respuesta colectiva de la OEA”
Según Rosa María Payá, la escala del deterioro institucional en Nicaragua amerita una respuesta colectiva de los Estados de la OEA.
La relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Rosa María Payá, durante su intervención en la XXXI Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, D. C. 2 de octubre, 2026.
- OEA
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) considera que la situación de Nicaragua requiere una respuesta colectiva de parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), debido a la escala del deterioro institucional, la persecución contra la sociedad civil y la Iglesia y el avance de la represión más allá de las fronteras nicaragüenses.
Así lo señaló Rosa María Payá, comisionada y relatora para Nicaragua de la CIDH, en declaraciones a Nicaragua Actual después de la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA el 2 de octubre, donde se abordó la crisis nicaragüense y se resolvió un plan de acción para intentar llevar a la dictadura a la mesa de negociación.
Payá afirmó que la CIDH llegó al encuentro para denunciar “el absoluto deterioro del Estado de Derecho en Nicaragua” y “la instalación de un régimen dictatorial”. La CIDH había emitido una declaración previo a la sesión a ese efecto, secundada por el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas.
“Los nicaragüenses viven una dictadura“, declaró Payá durante la sesión. En la entrevista, expandió que Nicaragua atraviesa “una de las crisis más profundas que existe en nuestro continente”.
“La situación en Nicaragua es una amenaza a la seguridad regional; es un Estado policial y su clima de miedo se extiende a otros países mediante una estructura de represión transnacional“, insistió en la sesión, señalando atentados contra opositores nicaragüenses como el opositor Reinaldo Picado en Costa Rica, para cuya protección la CIDH extendió medidas cautelares.
“Que la historia registre que cuando la amenaza cruzó la frontera, las Américas actuaron unidas y que en Nicaragua volvió a haber elecciones libres“, concluyó ante las delegaciones, tras un llamado a la acción a las delegaciones.
Según expuso en la entrevista, actualmente hay más de 30 personas en paradero desconocido, bajo desaparición forzada, y más de 68 arrestados por motivos políticos, además de miles de nicaragüenses en el exilio en condiciones que calificó de precarias.
También alertó sobre el aumento de la represión transnacional contra opositores y exiliados. Destacando que la CIDH también ha recibido denuncias de nicaragüenses exiliados en situación de inseguridad y buscan protección ante organismos internacionales.
La comisionada destacó que la reunión de cancilleres constituye un espacio fundamental para abordar la crisis. Payá mencionó como ejemplos el ataque armado contra Marvin Gámez en Honduras, ocurrido el 26 de julio, y otro ataque registrado recientemente en Costa Rica contra Reinaldo Picado.
Frente a esta situación, la CIDH continuará recomendando a los Estados utilizar los mecanismos disponibles dentro del Sistema Interamericano y de la OEA para promover el restablecimiento de la democracia, el respeto de los derechos humanos y el fin de la represión.
Payá añadió que la Comisión mantiene su disposición para realizar una visita a Nicaragua y señaló que también ha recomendado a organismos financieros internacionales, interamericanos y centroamericanos incorporar salvaguardas de derechos humanos a sus mecanismos de financiamiento.
En particular, planteó que el acceso a créditos para el Estado nicaragüense esté acompañado de condiciones y revisiones que permitan evitar impactos negativos sobre los derechos humanos en el país.