Senador de Estados Unidos: dictadura sandinista debe “rendir cuentas” por represión religiosa
La represión de la dictadura sandinista contra la feligresía y la población nicaragüense en general se encuentran en la mira de los legisladores estadounidenses.
James Elroy Risch, senador republicano por Idaho (desde 2009) y presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado (2019-2021, y desde 2025).
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El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, el republicano James Elroy Risch, señaló que el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo “debería avergonzarse y rendir cuentas por sus ataques a las personas de fe” a través de una publicación en su perfil oficial el jueves, 26 de febrero.
“Los cristianos deberían tener la libertad de celebrar la Cuaresma sin interrupciones“, dijo Risch, citando un reporte del medio estadounidense de derecha, Breitbart News, denunciando la prohibición de 409 procesiones de Via Crucis el primer viernes de Cuaresma en el país, por orden de la dictadura.
El reporte de Breitbart se basa en las denuncias de Martha Patricia Molina, autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida, en el que ha sistematizado más de mil instancias de violencia y represión religiosa contra la Iglesia católica nicaragüense y organizaciones e individuos a ella ligados, así como a agrupaciones y congregaciones protestantes, perpetradas por la dictadura sandinista.
Según la investigadora, la dictadura sandinista habría exigido a los sacerdotes católicos a mantener las procesiones a lo interno de los templos, una exigencia impuesta sobre todo el país desde la Semana Santa de 2023. “Jesús en la Cruz se queda confinado a los muros de cada parroquia“, dijo Molina en una publicación de Facebook.
“Habrá presencia policial en las actividades de Cuaresma y Triduo Pascual, mismas que han sido confinadas a los templos. Los policías vigilarán que nadie salga de los límites de las parroquias. La dictadura tiene miedo que los laicos e imágenes salgan a las calles a rezar y cumplir sus promesas“, anunció.
La dictadura sandinista en Nicaragua ha revivido la represión religiosa que caracterizó al primer régimen en la década del ’80, recrudeciendo sus métodos tras el estallido social de abril de 2018, cuando la jerarquía católica del país se posicionó a favor de manifestantes pro-democracia contra la represión estatal.
Más de 300 religiosos, tanto sacerdotes como monjas, han sido expulsados o llevados al exilio por la dictadura, incluyendo a cuatro obispos cuyas diócesis permanecen acéfalas. Más de 40 propiedades de la Iglesia han sido confiscadas entre 2018 y 2026, y varias instituciones de origen o inspiración católica, incluyendo la Universidad Centroamérica (UCA), han sido suprimidas.
La represión en Nicaragua, incluyendo la de motivación anticlerical, ha entrado recientemente en el discurso de legisladores estadounidenses como parte de la campaña de presión contra las dictaduras de ultraizquierda en el continente encomendada por el presidente Donald Trump al secretario de Estado, Marco Rubio, y que ha resultado en la captura del dictador Nicolás Maduro y un asedio petrolero que ha puesto a la dictadura cubana de rodillas.
Por el momento, Nicaragua ha eludido las acciones más drásticas, pero la presión aumenta cada vez más a través de sanciones contra funcionarios clave del régimen.