Murillo hace uso de televisión pública para anunciar nacimiento de nieto
La televisión que debería ser de todos los nicaragüenses es ahora medio para los anuncios de la familia Ortega-Murillo.
Daniel Ortega y Rosario Murillo junto a uno de sus nietos durante una de sus habituales celebraciones de la Gritería.
- Medios Oficialistas
El anuncio televisado de Rosario Murillo sobre el nacimiento de su nieto número treinta y uno el jueves, 21 de mayo, durante su alocución habitual, dejó una vez más en evidencia su transgresión de los límites entre Estado, partido y familia dentro del modelo dinástico que ha construido en Nicaragua.
La codictadora utilizó varios minutos de su tiempo al aire para comunicar el nacimiento de Daniel Augusto, hijo de Camila Ortega Murillo, y enumerar públicamente a sus nietos y bisnietos en cadena nacional.
“Ha llegado a nuestra familia Daniel Augusto… nuestro nieto número treinta y uno. Bendición gloriosa de Dios”, expresó Murillo durante la transmisión oficial, en la que mezcló referencias familiares, religiosas y políticas.
La ley (438) de probidad de los servidores públicos prohíbe el uso de infraestructura y bienes estatales para fines personales, pero durante años el uso de plataformas oficiales para fines familiares o partidarios ha sido práctica habitual del Frente Sandinista bajo la dirección de Ortega y Murillo.
Expertos internacionales y dirigentes de la oposición, el aparato estatal se encuentra fuertemente centralizado alrededor de un núcleo familiar. Diversos hijos de la pareja presidencial han ocupado cargos formales o ejercido influencia en áreas estratégicas del Estado y del aparato propagandístico sandinista.
La familia Ortega-Murillo centraliza funciones y tutela de medios de comunicación oficialistas, producción audiovisual, representación diplomática, promoción de inversiones, eventos culturales y coordinación política. En la práctica, Nicaragua carece actualmente de mecanismos institucionales independientes que fiscalicen a este núcleo familiar.
El anuncio también reflejó el estilo político construido por Murillo durante años, en el que los asuntos familiares se presentan como parte de la vida nacional y donde los mensajes oficiales mezclan la propia idiosincracia religiosa e ideológica de Murillo.