Murillo se abstiene de atacar a Trump tras captura de Maduro
Murillo, reconocida por sus virulentos ataques contra aquellos a quienes percibe como enemigos de su proyecto político, ni siquiera ha mencionado el nombre de Trump.
Rosario Murillo ha evitado mencionar al mandatario estadounidense, Donald Trump, en relación a la captura y juicio del dictador venezolano Nicolás Maduro.
- Nicaragua Actual
La codictadora sandinista Rosario Murillo no ha desplegado su usual repertorio de insultos y descalificativos en contra del presidente estadounidense Donald Trump por la captura de su aliado, el depuesto dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, más bien limitándose a transmitir mensajes habituales en sus últimas transmisiones por televisión nacional.
En su mensaje habitual del lunes, 5 de enero, dos días después de la captura de Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, en un operativo militar estadounidense, Murillo condenó dicha acción y exigió “justicia y respeto”. Declaró, además, que Maduro y Flores fueron “secuestrad0s y trasladados ilegalmente a Estados Unidos”.
“Nos hermanamos con los pueblos del mundo… en estos días… que han sido muy particulares porque se ha herido la seguridad y la paz en nuestra América“, continuó Murillo.
Pero no pronunció ningún insulto, ni siquiera hizo alusión al mandatario estadounidense, cuyo gobierno presentó una acusación contra Maduro por narcoterrorismo. El trasfondo de esta acusación implica a la dictadura sandinista de Nicaragua y, conforme se desanuda la trama, podría incluso ponerla en la mira de operaciones similares.
“Declaramos que nuestro camino es la paz“, intentó consiliar Murillo.
En su mensaje del martes, 6 de enero, Murillo evadió completamente el tema del masivo golpe contra su principal aliado además de Cuba, remitiéndose a anunciar los habituales puntos de propaganda sandinista.
La relación entre Washington y Managua se encuentra en uno de sus puntos más bajos desde la Primera Dictadura Sandinista (1979-1990), desde que la represión contra el estallido social de 2018 derivó en una escalada del socavamiento de los estándares democráticos que ha impactado incluso a los intereses comerciales estadounidenses en Nicaragua.
Cuba y Nicaragua en la mira
Mientras, la segunda administración del presidente Donald Trump ha orientado sus esfuerzos en retomar el control del hemisferio occidental y expulsar a China, Rusia e Irán —tres aliados importantes de la dictadura— de la esfera de influencia otrora exclusiva de los Estados Unidos.
Fue en el marco de este objetivo estratégico que ocurrió la extracción e imputación de Maduro, la cual podría, dadas declaraciones de las propias autoridades estadounidenses, bien replicarse en las últimas dos dictaduras de ultraizquierda en el continente: la Cuba del castrismo, bajo el dictador Miguel Díaz-Canel, y la Nicaragua del sandinismo.
Estados Unidos no descarta la posibilidad de ejecutar operativos similares en otros países. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor conjunto de los Estados Unidos, dijo en una conferencia de prensa el sábado que Estados Unidos “podría verse en la posición de hacer (un operativo similar) de nuevo”.
“Si yo estuviera en La Habana en el gobierno de Cuba, esto me preocuparía bastante”, dijo en la misma conferencia el secretario de Estado, Marco Rubio, en referencia a la otra dictadura aliada de Nicaragua, la del castrismo liderada por Miguel Díaz-Canel en Cuba.
“(A Maduro) le gustaba jugar juegos. Decidió que quería invitar a Irán a su país, confiscar petróleo estadounidense, apresar a ciudadanos estadounidenses y utilizarlos como rehenes”, todas acciones ya realizadas, en distintos contextos, por la dictadura nicaragüense.
“(Maduro) pensó que nada le iba a pasar, pero tenemos un presidente que no juega. Cuando dice que va a hacer algo, a resolver un problema, lo dice en serio“, agregó.