Candidata a embajadora de Estados Unidos en Nicaragua promete presión contra Ortega
De ser confirmada, Franceschi prometió dejar claro que la administración Trump no tolerará amenazas y abusos contra intereses estadounidenses.
Natasha Franceschi comparece en una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos. Washington, D. C. 24 de septiembre, 2026.
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La diplomática de carrera Natasha Franceschi afirmó ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos que mantendrá la presión diplomática sobre el régimen sandinista y utilizará “el pleno rango de herramientas diplomáticas” para impulsar una salida a la crisis nicaragüense si es confirmada como embajadora en Nicaragua.
Franceschi compareció ante el Senado como parte del proceso de confirmación de su nominación, presentada por el presidente Donald Trump, el 24 de septiembre. En su declaración inicial, Franceschi sostuvo que el statu quo en Nicaragua es “intolerable” para los nicaragüenses, los países vecinos y Estados Unidos
La nominada dijo que la política de Washington hacia Managua debe incluir la protección de ciudadanos y empresas estadounidenses, el combate a la inmigración ilegal, la disuasión de alianzas con adversarios de Estados Unidos y el fin de la crisis de derechos humanos y libertad religiosa.
Franceschi prometió que, de ser confirmada, dejará claro que la administración Trump no tolerará amenazas y abusos contra intereses estadounidenses, incluyendo la confiscación de propiedades y activos pertenecientes a ciudadanos o empresas de Estados Unidos.
Al menos uno de esos casos, la toma por la fuerza de un plantel minero estadounidense por parte de una empresa china, con apoyo del gobierno, ha sido denunciada en 2025. Este año, la dictadura se vio obligada a regresar esa propiedad ante presiones de Estados Unidos.
Franceschi también señaló específicamente la represión contra comunidades cristianas y, en particular, contra la Iglesia católica en Nicaragua. Igualmente, vinculó su eventual gestión con el escenario regional, prometiendo respaldar la participación de Estados Unidos dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) en pro de la libertad en Nicaragua.
Franceschi cuenta con 25 años de carrera en el Servicio Exterior de los Estados Unidos y ha trabajado en algunos de los entornos políticos más complejos del mundo, como Siria bajo la dictadura de Bashar al-Assad. En distintos puestos y responsabilidades, Franceschi enfrentó gobiernos que, describió, violaban los derechos humanos y la libertad religiosa.
Franceschi afirmó que, de ser confirmada, no perderá de vista a los nicaragüenses “en casa y en el exilio”, y señaló que Nicaragua debe regresar al grupo de naciones americanas prósperas y “libres del totalitarismo”.
Franceschi todavía debe ser aprobada por la dictadura para poder arribar a Nicaragua y fungir como embajadora.