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  • 1:13 pm
  • Sep 8, 2026

Ana Julia Guido desafía a la OEA y defiende su pasado criminal

Ana Julia Guido, ahora presidente de la Corte Suprema de Justicia, fue integrada a la guerrilla sandinista cuando era menor de edad. Ya en la adultez, defendió el proyecto dictatorial del partido por más de cuarenta años.

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Ana Julia Guido, presidente de la Corte Suprema de Justicia.

  • Medios Oficialistas

La nueva presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), la sandinista Ana Julia Guido, adelantó que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desconocerá cualquier decisión que adopten los ministros de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la crisis política de Nicaragua.

En una entrevista transmitida por el oficialista Canal 8, Guido aseguró que Nicaragua no está obligada a acatar decisiones, leyes, reglamentos u órdenes provenientes de otros Estados u organismos internacionales cuando considere que afectan su soberanía, esto a pesar de que Nicaragua está vinculada al Sistema Interamericano, incluso si abandonó la OEA en 2023.

Aquí únicamente las leyes de Nicaragua son las que nosotros vamos a cumplir”, afirmó Guido, vinculando la postura redundante —ya que en el Derecho internacional esta es una asunción básica— con parte de la reforma estructural aprobada en primera legislatura por la Asamblea Nacional el 1 de septiembre.

Los magistrados sandinistas Ana Julia Guido y José Manuel Fuerte son juramentados al cargo de presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) por el presidente de la Asamblea Nacional, al sandinista Gustavo Porras, en el hemiciclo del legislativo en Managua. 1 de septiembre, 2026. Foto: Medios Oficialistas

La funcionaria directamente se refirió a la próxima reunión de ministros de relaciones exteriores de la OEA, convocada para analizar la situación de Nicaragua el 17 de septiembre, en reacción al anuncio de Ortega el 19 de julio, cuando declaró que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”.

Si toman una decisión sobre Nicaragua en una rueda de cancilleres o lo que sea, nosotros no podemos (acatarla) de ninguna manera”, manifestó Guido, al considerar que una resolución de ese organismo implicaría un ataque contra la soberanía, independencia y autodeterminación del país.

La reunión de cancilleres fue impulsada después de que el Consejo Permanente de la OEA aprobara el 19 de agosto, con 29 votos a favor, la convocatoria para abordar la situación nicaragüense. El encuentro constituye el mecanismo diplomático de mayor nivel previsto por la organización para consultar a los gobiernos del continente sobre una crisis de esta naturaleza.

Fue precisamente una resolución de la OEA fue elemento clave para que el Frente Sandinista pudiera hacerse con Nicaragua en 1979, forzando la renuncia de Anastasio Somoza Debayle el 17 de julio de ese año.

Acosado por aislamiento internacional y la creciente violencia armada de la guerrilla, Somoza dejó Nicaragua y la Primera Dictadura Sandinista se consolidó rápidamente mediante las armas, gobernando la siguiente década con un aparato represor de escala y alcance hasta el momento sin precedentes.

Un pasado criminal

Al mismo tiempo, Guido defendió públicamente su pasado como integrante de la guerrilla sandinista, a la que fue integrada cuando tenía quince años. Su aporte a la guerrilla involucró varios actos delictivos, incluyendo tráfico de armas y asaltos bancarios durante los años setenta.

Guido participó el 18 de diciembre de 1974 en el asalto a una sucursal del Banco Nacional de Nicaragua en Abisinia, en el municipio de El Cuá, Jinotega. Según la propia Guido y materiales de propaganda sandinista, la operación fue presentada por los guerrilleros como una “recuperación económica” destinada a financiar las delictivas de la guerrilla.

En la entrevista, Guido se burló de quienes la califican como “traficante y asaltabancos” y dijo sentirse “muy orgullosa” de su militancia. Las acusaciones, aseguró, le “dan risa” y alegó que sus crímenes eran una necesidad histórica “para sobrevivir en aquellos momentos de lucha contra el somocismo”.

Después del asalto, Guido pasó varios años en la clandestinidad y posteriormente fue capturada el 15 de septiembre de 1977 cuando intentaba cruzar el río Guani, en Siuna.

Entonces la justicia somocista la condenó a nueve meses de servicio comunitario por sedición y portación ilegal de armas, una pena laxa ya que bajo el código penal somocista, la sedición acarreaba de uno a tres años de prisión.

Tras recuperar su libertad, volvió a incorporarse a la guerrilla y, según su propio testimonio, participó en el traslado clandestino de armas desde Honduras hacia Nicaragua. Ahora es la máxima autoridad judicial en el país, sólo por debajo de la pareja dictatorial.

Lealtad al sandinismo

Su nombramiento como presidenta de la CSJ se produjo el 1 de septiembre, después de formalizarse la salida de Alba Luz Ramos. Antes de llegar al Poder Judicial, Guido fue durante décadas funcionaria de los aparatos de seguridad del Estado durante la Primera Dictadura Sandinista y posteriormente fiscal general en la Segunda tras el retorno de Ortega al poder en 2007.

Como fiscal general, además, fue objeto de sanciones internacionales por su papel en la persecución de opositores tras el estallido social de abril de 2018.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos la señaló de formar un grupo de fiscales que trabajaba con la Policía para fabricar casos contra presos políticos y crear una unidad especializada para presentar acusaciones contra manifestantes pacíficos cuyo único delito era expresarse contra la dictadura.

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