• San José, Costa Rica
  • 4:04 pm
  • Oct 12, 2026

Monseñor Báez: después de la dictadura, “habrá fiesta”

Elaborando sobre la parábola de los invitados en el evangelio de Lucas, el obispo exiliado condenó a la dictadura y pidió a Dios la “gracia de gozar de la fiesta de la vida” a pesar de las adversidades.

El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio Báez. Imagen de referencia.

  • Cortesía

El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio José Báez, lanzó una crítica contra los dictadores que invocan a Dios mientras gobiernan mediante el miedo, las amenazas y la represión, durante su homilía del domingo 11 de octubre, pronunciada en la parroquia de Santa Ágata en Miami, Estados Unidos.

“Los dictadores de nuestro tiempo tienen el corazón tan oscurecido por la ambición y la crueldad que no solo rechazan la invitación, sino que también arruinan la fiesta de la vida, convirtiendo la convivencia social en una amarga vigilia de luto, sostenida por el miedo, la amenaza y la represión”, expresó Báez al reflexionar sobre la parábola evangélica de los invitados en el capítulo XIV del evangelio de Lucas.

En el evangelio, Jesús cuenta la historia de un hombre que prepara una gran fiesta y, al invitar a los comensales, estos lo rechazan presentando excusas mundanas como posesiones materiales y relaciones familiares. Indignado por la indiferencia, el dueño de la casa ordena a su siervo traer a los pobres, marginados y desamparados de la ciudad y los caminos para que disfruten del banquete en su lugar contra el juicio de los invitados originales.

El religioso también cuestionó a quienes apelan a la fe para justificar su poder, pero actúan en contradicción con los valores que dicen defender. “Dicen invocar a Dios, pero se festejan a sí mismos; dicen celebrar sus triunfos, pero se aíslan cada vez más. Su aislamiento revela la fragilidad de un poder que no tiene futuro. La última palabra sobre la historia no la tienen ellos, sino Dios. A pesar de todo, habrá fiesta”, afirmó.

Aunque Báez no mencionó expresamente a los codictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, en el texto de la homilía, su contexto como víctima directa de la represión, amenazas, y testigo de los abusos durante el estallido de abril de 2018, así como su posterior exilio en 2019, ubican las palabras en el contexto de la crisis de Nicaragua.

En su reflexión correspondiente, Báez explicó que la parábola de los invitados representa la invitación de Dios a una vida marcada por la alegría, el amor y la fraternidad. Sin embargo, señaló que algunos rechazan esa invitación por indiferencia, mientras otros responden con violencia contra quienes transmiten el mensaje.

El obispo vinculó esa violencia con la persecución de los profetas y con la actuación de los gobernantes autoritarios de la actualidad. Frente a esas conductas, sostuvo que quienes participan de la promesa de Dios deben respetar “la dignidad, la libertad y la vida de los demás”.

Báez también destacó que la invitación al banquete se extiende a todos, sin distinción de méritos o condición moral, y recordó las palabras del papa Francisco sobre una Iglesia abierta a todos: “todos, todos, todos”.

No obstante, advirtió que acoger esa invitación exige un compromiso concreto y no solo una declaración de fe. “No basta con decir ‘¡Señor, Señor!’”, pronunció, al señalar que la respuesta al amor debe manifestarse en las obras, la misericordia y el respeto a los demás.

La homilía concluyó con un llamado a no contribuir al sufrimiento ajeno y esperanzado de que, a pesar de todo, al final habrá lugar para la fiesta mayor. Así, pidió “que él nos conceda la gracia de gozar de la fiesta de la vida y de la fe, que nos ayude a no estropear la fiesta de los demás y nos conduzca, un día, a la fiesta de las bodas eternas. A pesar de todo, habrá fiesta”.

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