Colapso de glaciar deja más de 390 muertos en Nepal y el Tíbet
El golpe del glaciar había sido registrado inicialmente como un sismo de magnitud 5.2, pero luego expertos determinaron la verdadera causa.
El colapso de un glaciar ocasionó una inundación repentina entre Nepal y el Tíbet ocupado.
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Una inundación repentina provocada por el colapso de un glaciar en el Himalaya ha dejado más de 390 muertos y alrededor de 1400 desaparecidos entre Nepal y la región del Tíbet, bajo ocupación de la República Popular China, conforme continúan las labores de búsqueda y rescate.
El desastre ocurrió el miércoles, 26 de agosto, en la zona fronteriza entre ambos países, cuando una enorme masa de hielo y rocas se desprendió y desencadenó una avalancha que cayó sobre el río Lhende Khola. El flujo de agua, lodo y escombros alcanzó posteriormente el sistema de los ríos Bhote Koshi y Trishuli, arrasando poblados, carreteras, puentes e infraestructura eléctrica.
El balance continúa aumentando a medida que los equipos de emergencia consiguen acceder a las zonas más afectadas. En Nepal se contabilizan 359 fallecidos, mientras que la ocupación China sobre Nepal ha confirmado otros tres muertos en el condado tibetano de Gyirong.
En conjunto, más de 1400 personas permanecen desaparecidas, muchas de ellas turistas y peregrinos extranjeros que se dirigían hacia el monte Kailash.
Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros procedentes de países como India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Corea del Sur. Las autoridades nepalíes han desplegado miles de soldados y policías, además de helicópteros, para evacuar sobrevivientes y trasladar suministros a comunidades que quedaron aisladas.
La tragedia también destruyó o dañó gravemente infraestructura estratégica. Decenas de puentes fueron arrasados y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron afectados, así como varias instalaciones hidroeléctricas. La destrucción de las vías de comunicación está complicando especialmente las operaciones de rescate.
Inicialmente, el evento fue reportado como un terremoto debido al movimiento generado, que fue captado por aparatos sismológicos. Sin embargo, análisis posteriores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) determinaron que no hubo un terremoto, sino que el registro sísmico habría sido consecuencia del propio desprendimiento de hielo y roca.
La caída de la masa glaciar generó un evento equivalente a una magnitud aproximada de 5.2, seguido por el gigantesco torrente de agua y sedimentos. A la fecha, Nepal ya ha perdido cerca de un tercio de su hielo glaciar en las últimas tres décadas, mientras el aumento de las temperaturas globales favorece el derretimiento y debilita terrenos que pueden terminar colapsando.