Religiosas expulsadas por Ortega son recibidas con alegría en Costa Rica
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La Diócesis de Tilarán-Liberia de Costa Rica anunció sobre la llegada de las dos hermanas religiosas de la congregación Dominicas de la Anunciata, Isabel y Cecilia Blanco Cubillo, esta última fue sacada de Nicaragua en silla de ruedas, quienes fueron expulsadas a lo inmediato por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo este miércoles.
La expulsión ilegal de las religiosas se realizó a través de la frontera, en Peñas Blancas, al noroeste de Costa Rica en horas de la tarde. Las monjas fueron recibidas por su hermana, Violeta Blanco Cubillo, junto a su esposo, Carlos Vargas.
Monseñor Manuel Eugenio Salazar, obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, manifestó su deseo de brindar cualquier apoyo que requieran estas religiosas, sus familiares y las hermanas de esta congregación.
“Hoy me han comunicado que el Estado Nicaragüense ha expulsado dos hermanas religiosas de la congregación Dominicas de la Anunciata, Isabel y Cecilia Blanco Cubillo. Ellas colaboraban en un Hogar de ancianos en nuestro hermano país”, expresó el obispo, quien anteriormente recibió también a las hermanas religiosas de la congregación Madre Teresa de Calcuta, quienes de igual manera fueron expulsadas por la dictadura.
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Así mismo, el párroco de La Cruz, el sacerdote Juan de Dios Bermúdez Quesada, acudió este pasado miércoles hasta el puesto de Migración, en Peñas Blancas, junto a los familiares de las religiosas, para brindarles su apoyo.
La dictadura sandinista expulsó a tres hermanas religiosas: dos costarricenses y una de nacionalidad guatemalteca, quienes estaban a cargo del Hogar de Ancianos Fundación López Carazo, en el departamento de Rivas.
“Hermanas es un honor que sus pies de Esposas de Cristo pisen estas tierras, la Diócesis de Tilarán-Liberia están abiertas para ustedes. ¡Gracias por su entrega a Cristo y a su Iglesia! Sigamos orando por la Iglesia en Nicaragua y especialmente por Monseñor Rolando Álvarez que ha cumplido dos meses de prisión. ¡María Madre Inmaculada, defiende y protege a Nicaragua!”, expresó Monseñor Manuel Eugenio Salazar al darles la bienvenida a las religiosas.
Así mismo, el obispo refirió que se unen a las oraciones del Papa Francisco por el hermano pueblo de Nicaragua.
Las hermanas Dominicas de la Anunciata de Rivas atendían el Asilo de Rivas López Carazo; un lugar que albergaba a adultos mayores en estado de vulnerabilidad, según confirmó el medio Intertextual.
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Una fuente de la Diócesis de Granada que prefirió el anonimato, aseguró a Intertextual que el régimen de los Ortega Murillo llegó hasta la casa hogar para informarles a las monjas que les daban pocas horas para abandonar el país.
Las hermanas, sin tiempo de empacar sus pertenencias que estaban dentro del asilo, fueron expulsadas hasta la frontera de Peñas Blancas con Costa Rica, sin explicación ni justificación alguna.
La expulsión de las monjas deja en el limbo la administración del asilo que estuvo a cargo de las religiosas por más de 40 años. Se presume que este podría pasar a ser “propiedad” de la dictadura sandinista, al igual que ha hecho con otros organismos de servicio social de la iglesia católica de Nicaragua.
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Las Dominicas también estuvieron a cargo del colegio “Santa Susana”, fundado en 1963 por las religiosas, en la casa hacienda “El Rosario”, donde brindan educación escolar y religiosa a más de 60 alumnos de primaria. Este centro educativo tiene sus propias instalaciones en el sector Noreste de la casa hacienda.
Este sería el tercer grupo de hermanas que son expulsadas del país sin explicación alguna. Hace un par de meses la tiranía sandinista desalojó a un grupo de Hermanas Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta y posteriormente, las hermanas Trapenses del Monasterio Santa María de la Paz, en el municipio de Juigalpa, en Chontales.