Lula ante la ONU: “Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo elecciones”
Ortega ha tildado al presidente brasileño, uno de los principales referentes de izquierda, de “traidor, servil y arrastrado” por sus repetidos cuestionamientos a su dictadura.
El presidente de Brasil, Luiz Inázio Lula da Silva, ante Naciones Unidas.
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo por impedir la participación de la oposición en los procesos electorales de Nicaragua.
Durante la LXXXI Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York desde el 22 de septiembre, Lula afirmó que “Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo a la oposición que se presente a elecciones”.
El gobierno de Lula había reaccionado ya expresando “preocupación” por el anuncio que hizo Ortega en julio, cuando proclamó que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” que permitan a la oposición aspirar al poder. Dicha sentencia fue luego traducia a una reforma estructural que constitucionalizó una serie de prohibiciones contra opositores.
El gobierno de Lula, sin embargo, posteriormente votó en contra de convocar una reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) para abordar la crisis nicaragüense. El Consejo Permanente aprobó convocarla el 19 de agosto con 29 votos a favor, pero Brasil votó en contra y México se abstuvo.
El embajador brasileño ante la OEA, Benoni Belli, argumentó que primero debían agotarse las posibilidades de actuación del Consejo Permanente y de la Secretaría General, a la vez que la delegación insistió en que no había evidencia para considerar a Nicaragua una amenaza regional. En todo caso, la reunión está prevista para el 2 de octubre.
En el resto de su discurso, Lula advirtió sobre el estado de la democracia en América Latina. “La democracia está nuevamente en jaque”, afirmó. También denunció la que percibe como injerencia externa en procesos electorales y cuestionó la división del mundo en zonas de influencia y grupos de poder en pos de recursos estratégicos.
La relación entre Lula, uno de los principales referentes de la izquierda en el continente, y la dictadura sandinista se remonta a una serie de tensos intercambios en 2023. En 2024, Ortega acabó llamando al mandatario brasileño un “traidor, servil y arrastrado” por haber cuestionado este algunas de las medidas represivas de la dictadura.