Republicanos intensifican campaña contra la dictadura en Nicaragua
Los congresistas Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez subscribieron y amplificaron la condena de Marco Rubio contra el régimen sandinista.
El congresista republicano Mario Díaz-Balart, uno de los legisladores estadounidenses que más fuerte se pronuncia contra la dictadura en Nicaragua.
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Varios congresistas de los Estados Unidos respaldaron públicamente la decisión del secretario de Estado, Marco Rubio, de imponer restricciones de visa a más de 100 funcionarios nicaragüenses y sus familiares, una medida anunciada tras la muerte bajo custodia estatal del líder indígena miskitu Brooklyn Rivera.
Los legisladores reaccionaron entre el 8 y 9 de junio. Con esta nueva medida, Estados Unidos suma más de 2350 funcionarios nicaragüenses y sus familiares sancionados con restricciones de ingreso a Estados Unidos por su presunta colaboración con la estructura represiva del gobierno nicaragüense.
“La dictadura de Murillo-Ortega es un enemigo de la humanidad. La administración Trump no ignorará sus crímenes y brutalidad, incluida la responsabilidad singular de la dictadura en la muerte del líder de oposición, Brooklyn Rivera“, proclamó Rubio.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el congresista por el XXV Distrito del estado de la Florida, Mario Díaz-Balart, quien elogió la decisión de la Casa Blanca y del Departamento de Estado.
“Elogio al presidente Donald Trump y al secretario Marco Rubio por utilizar todas las herramientas disponibles para responsabilizar a la dictadura de Murillo-Ortega y a sus cómplices por sus crímenes”, escribió en sus redes oficiales.
El legislador añadió que la medida representa “un paso importante para promover la rendición de cuentas, la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos fundamentales para el pueblo de Nicaragua”.
Por su parte, el congresista Carlos A. Giménez, del XXVI Distrito de la Florida, vinculó las sanciones contra Managua con una estrategia regional más amplia dirigida contra los gobiernos de Nicaragua, Cuba y Venezuela.
“Maduro capturado, Raúl Castro acusado, y los matones de Ortega-Murillo son los siguientes”, afirmó Giménez. “Nuestro hemisferio debe ser el hemisferio de la libertad y la democracia; la tiranía no tiene cabida aquí”.
El representante republicano agradeció además al presidente Trump y al secretario Rubio por “hacer rendir cuentas a estos terroristas”.
“Nadie escapará de la justicia”
En la misma línea se pronunció la congresista María Elvira Salazar, del XXVII Distrito de la Florida, quien sostuvo que el régimen nicaragüense se sostiene gracias a funcionarios y colaboradores que ejecutan las políticas represivas del gobierno.
“La dictadura Ortega-Murillo sobrevive por los cómplices que hacen su trabajo sucio. Con más de 100 de ellos perdiendo sus visas hoy gracias al secretario Rubio, el mensaje es claro: nadie que apoye la tiranía escapará de la justicia. ¡Nicaragua será libre!”, escribió. El exgobernador de Florida, Jeb Bush, respaldó públicamente el mensaje de Salazar.
“Como representante de miles de nicaragüenses en el sur de la Florida, he visto de cerca el dolor y el sufrimiento que ha causado la dictadura de Ortega y Murillo. Por eso seguiré luchando para que la presión alcance no solo a los dictadores, sino también a quienes hacen posible la represión“, declaró la legisladora en otra publicación.
Legisladores republicanos, en particular aquellos asentados en la Florida, han sido algunos de los principales agentes dentro de Estados Unidos para avanzar una agenda contra la dictadura sandinista, la última de la llamada “troika de la tiranía”, compuesta por las dictaduras de ultra-izquierda en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Con el ex-dictador Nicolás Maduro capturado por Estados Unidos y el país gobernado por una administración cooperacionista bajo Delcy Rodríguez y Cuba bajo un bloqueo petrolero que ha llevado su economía al borde del colapso, Nicaragua figura como el único país en no sufrir de forma directa las mayores presiones de Estados Unidos, que se ha enfocado más en la imposición de sanciones y otras presiones diplomáticas, financieras y comerciales,