Anuncio del régimen sobre Brooklyn Rivera “no es prueba de vida, es prueba de tortura”
Tanto la hija de Rivera como otros defensores de derechos de pueblos indígenas niegan la versión del gobierno y lo responsabilizan por llevarlo al borde de la muerte.
Una de las imágenes divulgada por el régimen sandinista el 27 de mayo, 2026, muestran a un agonizante Rivera en una cama de hospital.
- Medios Oficialistas
La defensora de derechos humanos, Alexa Alfred Cunningham, rechazó el comunicado de la dictadura sandinista detallando el grave estado de salud del preso político y dirigente indígena Brooklyn Rivera este miércoles, 27 de mayo. Asimismo, puso en duda la naturaleza de las imágenes divulgadas con el régimen.
“No puedo creer en esa figura. Incluso dudamos que esas imágenes sean de ahora o que sean reales. Esto no es una prueba de vida. Lo que prueba es cómo lo han torturado“, dijo Cunningham, miembro del Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (MEDPI) de Naciones Unidas, en entrevista con Nicaragua Actual.
También expresó escepticismo sobre las imágenes, asegurando que no tiene forma de saber cuándo fueron tomadas y que la situación de Rivera no ha sido esclarecida.
A su vez, Tininiska Rivera, hija del dirigente indígena, rechazó “categóricamente” las afirmaciones del régimen en un comunicado, denunciando que este contiene información falsa sobre la condición de salud y la detención de su padre.
Rivera, representante de comunidades indígenas en la Asamblea Nacional hasta su destitución irregular a mediados de 2023, fue capturado por la dictadura sandinista el 29 de septiembre de ese mismo año y figuró como desaparecido al no proporcionar el régimen información alguna sobre su paradero ni su integridad.
“La dictadura lo ha mantenido en un proceso largo, agonizante, de tortura permanente; hoy no están presentando una prueba de vida. Están demostrando cómo han sido capaces de configurar todas las violaciones de derechos humanos fundamentales“, denunció Cunningham.
De tal forma, Cunningham rechazó el comunicado de la dictadura sandinista que ahora lo ubica hospitalizado en Managua, aquejado por dolencias graves como infección pulmonar y cirrosis. Cunningham rechazó la narrativa oficial del régimen, que aseguró que Rivera ya vivía aquejado por estos males de salud.
“Cuando lo secuestraron y se lo llevaron, vimos a un hombre que se valía por sí mismo. Él no presentaba ninguna de las condiciones de salud que alega ahora la dictadura. Él salió valiéndose por sí mismo, es un hombre fuerte“, dijo la defensora que, contrario a la narrativa oficial, insiste en que la salud de Rivera se deterioró por su detención arbitraria.
Lo mismo afirmó la hija de Rivera, notando que su padre “salió de su casa en condiciones óptimas de salud” y por las “condiciones indignas, inhumanas y degradantes” que vive responsabilizó directamente a Daniel Ortega y Rosario Murillo.
“Estoy impactada, impresionada, de ver cómo han reducido la vida de una persona en lo que hoy han demostrado. Ha sido una muestra del nivel de maldad con el que un régimen puede ensañarse con una persona“, describió.
Una práctica común
Cunningham alegó que esta es una práctica común de la dictadura, que consiste en la detención de un individuo, su reclusión en condiciones infrahumanas y bajo tortura, “y cuando están a punto de fallecer los sacan. (Rivera) ha estado sometido a un proceso de tortura prolongada todo este tiempo“, explicó.
El caso más reciente a estos efectos fue el de Humberto Ortega, muerto bajo custodia del régimen tras meses detenido contra su voluntad. Según el régimen, el cerco contra el fundador del Ejército Popular Sandinista (EPS) y hermano del co-dictador Daniel Ortega se debía a problemas de salud que supuestamente presentaba.
Organismos defensores de derechos humanos concuerdan con que el cautiverio de Ortega agravó cualquier condición que él pudiera tener, pues hasta entonces no habían probado ser fatales, y en última instancia fueron las condiciones de detenvción las que lo llevaron a la muerte. Este mismo podría ser el caso de Rivera en base a las evidencias públicas.
“Lo que miramos son las condiciones inhumanas, degradantes a las que ha sometido a una persona de 73 años que está bajo el total control del régimen dictatorial de los Ortega-Murillo. Lo pusieron en condiciones (inhumanas), una práctica que tiene la dictadura. Encierran a las personas, las dejan morir“, lamentó.