Dictadura muestra a Brooklyn Rivera agonizando tras más de dos años de cautiverio
Por primera vez la dictadura reconoció haber detenido a Rivera, pero no explicó de qué se le acusa. El ex-dirigente indígena se encuentra grave de salud.
Brooklyn Rivera hospitalizado en el hospital Fernando Vélez Paiz. Foto publicada el 27 de mayo, 2026.
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La dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo dio por primera vez información sobre el paradero y la integridad de Brooklyn Rivera, ex-diputado y dirigente indígena desaparecido por agentes de la Policía Nacional hace más de dos años. Rivera se encuentra, según mostró el régimen, en un delicado estado de salud.
En un informe conjunto de los ministerios de Salud (MINSA) y del Interior (MININT), la dictadura reconoció por primera vez que Rivera fue puesto bajo custodia policial e ingresado al Sistema Penitenciario Nacional el 29 de septiembre de 2023, aunque no enunció ninguna acusación formal en su contra.
Según el comunicado, Rivera se encuentra internado en el hospital Fernando Velez Paíz desde el 6 de marzo de 2026. Esto la dictadura lo atribuye a “condiciones de larga data“, sin mencionar el estrés y desgaste que habría supuesto para Rivera, de 73 años, el permanecer en cautiverio por tan prolongado periodo de tiempo.
Ahora, la dictadura informó que Rivera padece de “tos asociada a pérdida de peso, cansancio y debilidad” producto de un “proceso infeccioso pulmonar de origen bacteriano (neumonía por Klebsiella pneumoniae) y fúngico (aspergilosis pulmonar), además de derrame pleural bilateral“.
“A pesar del manejo instaurado con antibióticos de amplio espectro, fisioterapia pulmonar y alimentación especial, se presentó deterioro respiratorio por lo que se realizó traqueotomía y se instaló ventilación mecánica invasiva“, añade la comunicación. De ahí Rivera “persistió con secreciones abundantes y dificultad respiratoria“.
Posteriormente, Rivera reportó la presencia de la bacteria Stenotrophomonas maltophilia. El caso ameritó “nutrición parenteral total (NPT) garantizando alimentación tanto por vía digestiva como por vía intravenosa” y el 15 de mayo “se ordenó tomografía de abdomen, encontrando líquido libre intra abdominal“.
A Rivera se la diagnosticó además “cirrosis hepática con lesiones macro nodulares“. El régimen insistió en que la salud del preso político “ha sido afectada grandemente por sus condiciones de vida y los continuos desplazamientos relacionados con su trabajo“, sin mencionar la prisión ilegal a la que fue sometido.
La dictadura asegura que Rivera recibe visitas tanto de Nancy Henríquez, quien fuera su diputada suplente y también presa política de la dictadura, capturada días después de él y excarcelada en marzo de este año; del ex-guerrillero sandinista, Lumberto Campbell; y visistas quincenales de parte de su hijo, Wailandin Rivera.
Tininiska Rivera, hija del ex-diputado, se encuentra en el exilio denunciando la situación de su padre. Organizaciones defensoras de los derechos de los pueblos indígenas de América se han pronunciado en denuncia de su caso, uno de por lo menos 47 ciudadanos nicaragüenses sometidos en las prisiones del régimen sandinista.