Enrique Quiñónez revela que la dictadura usa represión transnacional contra el exilio
El propagandista de la dictadura celebró la represión transnacional del régimen, un crimen denunciado por organismos de derechos humanos.
Enrique Quiñónez Tuckler, propagandista sandinista.
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El exdiputado sandinista Enrique Quiñónez Tuckler, propagandista de la dictadura, es el primer operador político del régimen en reconocer públicamente la existencia de vigilancia y acciones de inteligencia más allá de las fronteras de Nicaragua, una práctica denunciada durante años por organismos internacionales y opositores como “represión transnacional”.
Quiñónez no sólo la admitió en el programa de propaganda política Detalles del Momento, conducido por el diputado sandinista Moisés Absalón Pastora, sino que también la justificó y la respaldó abiertamente. Quiñónez lanzó amenazas directas contra nicaragüenses dentro y fuera del país que planean conmemorar el aniversario del estallido social de 2018.
Así Quiñónez dejó en evidencia el alcance de la persecución. “Yo lo que le digo a toda esa pichurria es no se quejen después porque ahí vamos a estar ojo al Cristo tomando fotos, videos, viendo qué pichurrias se juntan con los terroristas”, afirmó durante la entrevista.
El exdiputado no solo reconoció estos mecanismos de control, sino que elogió explícitamente su funcionamiento, validando la actuación de estructuras de inteligencia del régimen dentro y fuera del país.
“Hay que cuidarnos de los de afuera y de los de adentro… Hay que felicitar al gobierno, a nuestros órganos de inteligencia, este fin de semana ellos no descansan”, declaró.
El propagandista opinó que estas operaciones se intensifican en fechas simbólicas como el aniversario de las protestas que dejaron más de 350 muertos en 2018 a manos de fuerzas estatales y paraestatales.
Confirma denuncias
Las declaraciones representan un punto de inflexión en el discurso oficialista, al confirmar de forma explícita una práctica que hasta ahora había sido negada o minimizada: el seguimiento, documentación y posible represalia contra opositores incluso en el extranjero.
En ese sentido, Quiñónez fue más allá al sostener que el régimen tiene legitimidad para actuar contra quienes considera adversarios. “Si hay terroristas que son vendepatria… en Nicaragua tenemos todo el derecho de cuidarnos, resguardarnos y estar prestos de cerrar más las llaves que puedan utilizar estas pichurrias”, expresó.
El exdiputado también dirigió ataques contra actores políticos internos, concordando y afianzando indirectamente las purgas internas de la codictadora Rosario Murillo. A estos, que no identificó, Quiñónez acusó de actuar como un supuesto “frente interno”. A la fecha, Murillo ha purgado a importantes figuras dentro de su propio gobierno, como a su asesor económico, Bayardo Arce.
“Yo creo que es importante hacer conciencia que afuera nos quieren hacer daño con algunos que están aquí adentro que juegan a doble cara”, dijo, elevando el tono al calificarlos de “sinvergüenzas” y “guatuseros”.
Igualmente reforzó el carácter intimidatorio de su mensaje al dirigirse directamente al exilio nicaragüense, dejando claro que la vigilancia y las posibles consecuencias no se limitan al territorio nacional, sino que operan fuera de Nicaragua.
La represión transnacional ha sido documentada por organismos como el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas, así como por las mismas comunidades de exiliados. La mayor expresión de esta dinámica ha sido el asesinato del ex-militar y crítico del régimen, Roberto Samcam, en junio de 2025.