Un fuerte dolor en uno de los brazos que se reflejaba hasta el pezón izquierdo fue uno de los síntomas más notables que Brenda Ruiz, una mujer nicaragüense, presentó antes de ser diagnosticada con cáncer de mama cuando tenía 34 años.

Al inicio intentó subestimarlo, asegura Ruiz que hoy tiene 49 años. Al comienzo creía que se trataba de algún tipo de enfermedad común, por lo que se automedicaba para aliviar el dolor.

“Dolores así, como otras mujeres, que les salen pelotitas en sus senos no tuve. Sólo fue un dolor al lado del brazo, del codo”, contó a la Voz de América la mujer originaria de Estelí, una ciudad situada a unos 150 kilómetros al norte de Managua.

Pero un encuentro fortuito con una enfermera a la que le expresó lo que sentía, la alertó. Por eso se presentó a una clínica en la que la sometieron a una biopsia con aspiración de aguja fina o PAAF. La prueba consiste en la extracción de una muestra total o parcial de un tejido para ser examinado.

Ruiz rememoró cómo su doctor comenzó a remover parte del tejido epitelial. Finalmente, el médico le dijo que requería más estudios antes de dar un diagnóstico. La mujer, sin embargo, sospechó que algo andaba mal: “¿Es cáncer, esto es cáncer?”, preguntó.

Su médico, buscó calmarla, pidiendo que no fuera “negativa”.

Sin embargo, el diagnóstico de cáncer le fue confirmado más tarde en un hospital público en la ciudad de Estelí.

“Es cáncer de mama lo de usted, pero aún se puede tratar”, dijo el médico.

La noticia la tomó con calma, relata la mujer, aunque durante la conversación vía telefónica con la Voz de América hace pausas y llora al recordar lo que vivió.

“Gracias al Señor que mi hermano trabajaba en el hospital y me ayudó bastante a no esperar mucho tiempo. Él se movilizó, habló con los doctores y me operaron rápido, sería muy mentirosa si le digo que me llevó meses”, asegura.

Ruiz fue sometida a una mastectomía, una cirugía para extirpar totalmente el tejido del seno. Luego tuvo que asistir a seis sesiones de quimioterapia y otras seis sesiones de radioterapia.

“Yo puse toda la confianza en mi padre celestial. Él fue el que me dio la fuerza para seguir adelante porque en estos procesos en donde hay más personas negativas que positivas”, cuenta. “Me sentía con la autoestima baja, sobre todo por personas que se burlaban por mi aspecto físico”.

Brenda Ruiz, sobreviviente de cáncer. Foto Cortesía: Famnuel Úbeda/Radio ABC Stereo
Brenda Ruiz, sobreviviente de cáncer. Foto Cortesía: Famnuel Úbeda/Radio ABC Stereo

El cáncer en Nicaragua aumenta

En Nicaragua el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en mujeres, según el Ministerio de Salud. Entre enero y junio de 2022, unas 117 han sido diagnosticadas con este tipo de cáncer, en un país de apenas 6 millones de habitantes.

El epidemiólogo Leonel Argüello explicó a la VOA que hasta la fecha esta problemática no ha sido una prioridad para las autoridades de salud, pese a ser dos de las principales causas que matan a la mujer nicaragüense.

“De alguna manera esto denota una discriminación a la mujer y un atentado contra el derecho de salud de la columna vertebral de nuestro país”, dijo.

Y los datos oficiales han revelado un aumento en los diagnósticos del cáncer de mama en los últimos años, pasando de 206 casos en 2017, a 279 en 2021.

Infografía de los tumores en Nicaragua. Sergio Valencia, VOA
Infografía de los tumores en Nicaragua. Sergio Valencia, VOA

Argüello, quien también fue fundador del Ministerio de Salud en Nicaragua, estima que “debería existir una mayor educación en salud para que la población pueda mejorar su autocuidado”.

De acuerdo a este experto, es fundamental prevenir el cáncer de mama a través de un diagnóstico temprano para un tratamiento oportuno.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, (CDC por sus siglas en inglés), las muertes por cáncer de mama han disminuido a través del tiempo, pero continúa siendo la segunda causa principal de muerte por cáncer entre las mujeres en general y la causa principal de muerte por cáncer entre las mujeres hispanas.

Los CDC indican varias señales a tomar en cuenta para un diagnóstico temprano, como tener un bulto nuevo en la mama o la axila (debajo del brazo).

También el aumento del grosor o hinchazón de una parte de la mama, así como la irritación o hundimientos de la piel de esta zona, el enrojecimiento o descamación en la zona del pezón.

También algún tipo de de secreción del pezón, incluyendo sangre, puede ser una señal de alerta, o también cualquier cambio en el tamaño o la forma de la mama, así como presentar dolor en esa área.

La prevención mediante mamografías y autoexamen

El Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos conformada por médicos y expertos en enfermedades, recomiendan que las mujeres entre 50 y 74 años, y que tengan un riesgo promedio de cáncer de mama, se hagan una mamografía cada dos años.

En tanto las mujeres de entre 40 y 49 años de edad deben hablar con su médico u otro proveedor de la salud sobre cuándo deberían comenzar a hacerse mamografías y con qué frecuencia.

En el caso de Brenda, ningún familiar había sido diagnosticado previamente de cáncer, aunque sí tenían otras enfermedades como la diabetes e hipertensión.

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