Doña Flor Ramírez dejò de bailar con su huipil en Nicaragua por el asedio constante que vivía en su casa en Managua. Ahora cambiò de escenario, su activismo lo hace desde las calles en Los Ángeles, Estados Unidos; país donde se exilió desde mayo de este año.

“De todos es conocido de que fui asediada. Por 3 años en la puerta de mi casa, la patrulla no dejó de estar todos los días. No había día de fiesta para ellos, siempre estaban en la puerta y la persecución fue agrandándose más, o sea, más allá de sòlo mi casa”, narrò Ramìrez al periodista Gerall Chàvez del medio Nicaragua Actual.

La señora del huipil que participò en las protestas contra el gobierno sandinista ahora camina en libertad en los Estados Unidos, en donde trata de reinventar su vida pese a que en Nicaragua dejó a sus familiares.

“Tenía esas condiciones de salir e ir al médico, no podía porque era perseguida. No me dejaban salir de la puerta siquiera, ponele de que yo me les escapara, pues por la noche, a la hora que fuera, en la madrugada que ellos no estuvieran, entonces yo no podía ir porque siempre era perseguida. Siempre me tenían ubicada, sabían cómo me movilizaba, dónde me movía, dónde estaba y en cualquier momento menos indicado para mí, me iban a detener”, expresò la señora del huipil.

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doña flor ramirez
doña flor ramirez

Dejar Nicaragua no ha sido nada fácil dice doña Flor, quien cumplió 66 años de edad lejos de su patria. Salió de Nicaragua de forma irregular y recorrió Honduras, Guatemala y México para cruzar las aguas del río Bravo; uno de los peores momentos de su travesía para resguardar su vida en busca de lo que muchos llaman “el sueño americano”.

“Fue muy difícil para mì, muy difícil y no sé, en ese momento yo sentí de que había algo más que Dios quería conmigo, porque la verdad la mano de Dios estuvo allí. Yo sabía que sobrevivir a eso era porque Dios lo estaba permitiendo y si estoy en este lugar en los Estados Unidos hoy, es porque Dios ha permitido y hasta aquí me ha ayudado Jehovà”, dijo conmocionada.

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Llegò a Estados Unidos para resguardar su vida

Doña Flor expresa que para ella no es una alegría y tampoco el sueño americano, porque ella no llegò a Estados Unidos para eso, sino para  salvaguardar su vida y para no caer encarcelada o haber sido desaparecida por el règimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Ella no sabe si volverá a Nicaragua, pero sus pensamientos están todos los días en su paìs del que a diario mira salir decenas de connacionales en busca de una mejor vida en los Estados Unidos.

Cuando yo me despedì de mi familia el 16 de abril abracè a mi nieto y a mi hija que se quedaba y le dije es una salida sin retorno, no hay posibilidades de regresar, porque si yo regreso me matan, me desaparecen o me echan presa. No puedo regresar, no puedo, aunque yo quiera”, expresò la señora del huipil conteniendo su llanto.

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