“Flor de Malinche” lleva el folclore nicaragüense a los escenarios de Canadá
Flor de Malinche continúa construyendo un puente cultural entre Nicaragua y Canadá, honrando las enseñanzas de sus maestros y dando continuidad a su trabajo.
Integrantes del grupo folklórico Flor de Malinche en Canadá.
- Flor de Malinche
Con música, danza, tradición y un profundo orgullo por sus raíces, el grupo folclórico “Flor de Malinche”, integrado por nicaragüenses radicados en Canadá y dirigido por el profesor Julio César Dávila, trabaja para mantener viva la cultura nicaragüense lejos de su tierra natal.
La agrupación representa, mediante sus coreografías, diferentes expresiones del folclore nacional. En cada presentación, sus integrantes buscan mostrar un pedacito de Nicaragua a través de sus bailes, música, vestuarios y tradiciones, convirtiendo cada escenario en un espacio para preservar y compartir la identidad cultural del país.
Para el profesor Dávila, asumir la dirección de este proyecto representa mucho más que enseñar pasos y preparar coreografías; es también para él y todo el equipo un compromiso con Nicaragua y con las generaciones que viven fuera del país.
“Haber formado este grupo de danza en Canadá implica un compromiso para mí, ya que estamos llevando a través de las diferentes danzas la cultura del folklore nicaragüense”, señaló el profesor.
El legado de sus maestros
En este primer esfuerzo por consolidar una nueva agrupación folclórica nicaragüense en Canadá, Dávila también reconoce con gratitud a quienes fueron fundamentales en su formación artística.
El profesor destaca especialmente a la maestra Blanca Guardado, directora y fundadora de Tepenáhuatl Ballet Folklórico de Nicaragua, y al maestro Javier Duriez, director y fundador de la organización de Danza Nacional Güegüense, a quienes reconoce como sus formadores y mentores en el camino de la danza.
La enseñanza recibida de ambos maestros forma parte de las bases que hoy Dávila busca transmitir a los integrantes de Flor de Malinche, con la intención de preservar la esencia de las expresiones tradicionales nicaragüenses.
El director considera que mantener vivo este legado en el extranjero implica asumir la responsabilidad de transmitir los conocimientos recibidos y abrir espacios para que las nuevas generaciones conozcan y valoren sus raíces.
Dávila también reconoce el trabajo realizado por otras personas que durante años han promovido el folclore nicaragüense en Canadá, entre ellas doña Bertha Caravaca, a quien considera una de las pioneras de la danza nicaragüense en ese país.
“Hoy, a mi llegada a Canadá, mi compromiso es darle continuidad a ese trabajo que Bertha inició, uniendo corazones, familias y tradiciones”, afirmó.
Una generación que mantiene vivas sus raíces
Cada integrante de Flor de Malinche tiene una historia particular relacionada con Nicaragua. Para algunos, la danza representa un vínculo con la tierra donde nacieron; para otros, es una manera de acercar a sus hijos y a las nuevas generaciones a una cultura que permanece viva pese a la distancia.
Foto: Grupo Folklórico Flor de Malinche
Una de las integrantes, María Guevara, describe la danza como una conexión emocional con su país. “El baile me transporta a mi tierra, llevo en la sangre el son de mi gente, amo la música y por eso decidí formar parte del grupo”, expresó.
Los ensayos se han convertido en espacios de convivencia, aprendizaje y encuentro entre familias nicaragüenses. Allí, además de preparar las presentaciones, los integrantes conocen el significado de los diferentes bailes y comprenden la importancia de conservar las expresiones culturales que forman parte de la identidad nacional.
Nicaragua estará presente en un Festival Latino
Actualmente, los integrantes de Flor de Malinche se preparan para participar en un Festival Latino que se realizará el próximo 6 de septiembre en Ottawa, donde diferentes comunidades y países estarán representados en una jornada dedicada a celebrar la diversidad cultural.
La agrupación nicaragüense llegará al escenario con un repertorio que incluye piezas como Nicaragua, Nicaragüita; La Tululá; El Son de Toros; El Güegüense; y Managua, Linda Managua.
Cada interpretación permitirá al público conocer diferentes elementos de la música y la danza tradicional nicaragüense. Para Dávila, uno de los aspectos más satisfactorios del proyecto es observar el entusiasmo de los jóvenes y el empeño que ponen en cada ensayo.
“Estoy muy contento porque los jóvenes tienen una gran energía, están optimistas, tienen el deseo de llevar a otros lugares nuestros bailes y nuestra danza. Es muy bonito ver cómo se esmeran para que cada coreografía quede perfecta”, manifestó.
Un puente entre Nicaragua y Canadá
Flor de Malinche busca consolidarse como un espacio de encuentro para la comunidad nicaragüense en Canadá y, al mismo tiempo, como una ventana para mostrar la riqueza cultural del país centroamericano ante otras comunidades.

Foto: Grupo Folklórico Flor de Malinche
La agrupación tiene un enfoque cultural que va más allá del espectáculo. Cada baile busca contar una historia, rescatar una tradición y recordar el significado de los sonidos que durante generaciones han identificado al pueblo nicaragüense.
Para sus integrantes, llevar el folclore a escenarios internacionales significa mantener viva una parte de su identidad y transmitirla a quienes nacieron o crecieron lejos de Nicaragua.
Así, entre ensayos, música y vestuarios tradicionales, Flor de Malinche continúa construyendo un puente cultural entre Nicaragua y Canadá, honrando las enseñanzas de sus maestros y dando continuidad al trabajo de quienes han dedicado su vida a preservar el folclore nicaragüense.
Para estos bailarines, bailar Nicaragua lejos de Nicaragua es a la vez una presentación artística y una forma de recordar, honrar a sus maestros, preservar sus raíces y llevar el nombre del país en alto.