SAN JOSÉ, COSTA RICA — La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), denunció este miércoles que el gobierno de Daniel Ortega creó “un nuevo desierto informativo en el interior del país”, tras cancelar recientemente al menos 11 radioemisoras locales y cuatro canales de TV por cable en Nicaragua.

La SIP recalcó que la mayoría de las estaciones “confiscadas”, estaban ubicadas en el departamento de Matagalpa -al norte de Nicaragua- y pertenecían a la Iglesia Católica, crítica de la administración sandinista de Daniel Ortega.

La organización señaló que esto forma “parte de una campaña que pretende eliminar todo vestigio de prensa independiente y representa un nuevo avance sobre la libertad de culto y de pensamiento en esa nación”.

“Con un solo golpe, el gobierno de Nicaragua creó un nuevo desierto informativo en el interior del país, donde las estaciones clausuradas prestaban un valioso servicio comunitario a miles de personas. Es obvio que se pretende acabar con todo vestigio de prensa independiente”, afirmó el presidente de la SIP, Jorge Canahuati.

Para cancelar estos medios de comunicación, Ortega utilizó al Instituto Nacional de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) y a agentes de la policía que violentaron algunos locales para llevarse los equipos de transmisión, como ocurrió en la ciudad de Sébaco.

Ortega es un enemigo de la libertad de culto: SIP

La directora de Telcor es Nahíma Díaz, quien es hija del jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz, miembro prominente de la familia que integran el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

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“El gobierno de Ortega ya no solo es enemigo de la libertad de prensa, sino que también ahora parece suprimir la libertad de culto y de pensamiento en Nicaragua”, indicó al respecto el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Carlos Jornet, quien agregó que “la Policía recurrió a un uso excesivo de violencia contra las estaciones cerradas”.

“Indica el alto grado de impunidad del que gozan las autoridades nicaragüenses en las regiones más remotas del país”, subrayó Jornet.

Una vez más la SIP llamó a la comunidad internacional “para que no abandone las presiones por la libertad de prensa y la democracia en Nicaragua”.

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