El representante de la dictadura de Daniel Ortega en la OEA, Michael Campbell, durante su participación en la sesión extraordinaria realizada por ese organismo, este miércoles 8 de diciembre, llamó a la Organización de Estados Americanos, “Esa cosa tan fea”, luego que esta aprobara sesionar por el tema de Nicaragua.

Campbell se dirigió al representante de los Estados y gobiernos miembros de la OEA  para decirle que la delegación de Nicaragua rechazaba, categóricamente, la convocatoria de la sesión y del Consejo Permanente,  cuyo único propósito, según la dictadura de Ortega, “es continuar agrediendo al pueblo nicaragüense”.

“Esta sesión, al igual que todas las anteriores convocadas con el festejo de enemigos del pueblo nicaragüense, promueven flagrantes violaciones a los principios centrales del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Carta Fundacional de esta misma organización, que hicimos a cada representante aquí presente, a que guarde un apego irrestricto a los principios fundamentales del respeto a la soberanía nacional, la libre autodeterminación y el no intervencionismo en los puntos internos de Nicaragua”, dijo el orteguista.

Campbell aseguró, en la sesión, que Nicaragua se abstenía de interferir en los asuntos internos de sus propios estados y rechazó la convocatoria, así como cualquier documento que pudiera ser aprobado “contra el pueblo pacífico digno y humilde de Nicaragua”.

“El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional y todo el Estado de nuestra Nicaragua, libre, luminosa y soberana, a nombre de nuestro pueblo digno, luchador, nunca vencido, acude a este otro evento intervencionista de la OEA, a una más entre la historia despreciable de ignominiosa, deshonrosa, desvergonzada entrega y sumisión al imperialismo norteamericano. Acudimos por responsabilidad de Estado y de Gobierno, conscientes de que este es otro infame, malévolo y diabólico juego, de esta tan denunciada organización y satélite de los Estados Unidos”, leyó en un documento, el representante orteguista.

Con el toque de Rosario Murillo, Michael Campbell leyó que la sesión de la OEA “era otro juego criminal como los que, en distintos momentos, han jugado, negando los derechos de los pueblos y participando como cómplices, convocantes y protagonistas de golpes de Estado, invasiones, intervenciones y otras maniobras destructivas”.

“Ni nos vendemos, ni nos rendimos, como hemos dicho y hecho en todo momento, estamos aquí para decir que somos Patria Libre, la patria, honrosa y gloriosa de Rubén Darío, príncipe de las letras castellanas, de Benjamín Zeledón y Augusto Sandino, generales y apóstoles de mujeres y hombres libres, por siempre libres, en estas tierras sagradas y estamos aquí a denunciar los crímenes, la dirección, la negación de todos los instrumentos del derecho internacional y de todas las cartas que deberían regir las relaciones entre seres humanos, entre familias y comunidades”, leyó.

Aseguró que “lo que llaman sesión en la OEA, esa cosa tan fea, la que está enjuiciada por todas sus tropelías, como enviciados están por crímenes de lesa humanidad ante todos los tribunales de los pueblos, los Estados Unidos sus jefes, otro momento es que subraya la ínfima condición de lacayos y arrodillados de este organismo que ha perdido toda legitimidad o credibilidad y que no cuenta con ningún respeto entre los pueblos”.

Campbell afirmó que las posiciones de Nicaragua han estado y están claras, “no somos colonia, no somos esclavos, no somos sirvientes de nadie, de ningún imperio o de ningún gobierno que se crea potencia en esta humanidad tan golpeada por sus propias carencias y excesos.

“Nuestros énfasis, nuestras búsquedas, nuestras luchas, deberían apuntar a resolver las prioridades derivadas de la injusticia climática, de la injusticia económica, de la injusticia social y de todas las calamidades, pecados y sacrilegios que el egoísmo, la codicia, la desmesura, la ambición han generado a tantos seres convertidos en mendigos por las voracidades coloniales y neocoloniales”, leyó el orteguista.

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La dictadura acusó a la OEA de no tener autoridad moral para acusar a nadie porque “son con Estados Unidos, en palabras de Sandino, el antro donde se fabrican crímenes, tropelías y tropeles contra todos los derechos humanos, políticos, económicos, climáticos, sociales y contra las libertades de nuestros pueblos que reclaman y exigen, cada vez con más fuerza y determinación”.

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