Oposición: “Ortega se ha quitado una máscara más”
El dictador sandinista proclamó que en el país “no volverá a haber elecciones” con tal de que la oposición nunca llegue a gobernar.
El dictador sandinista, Daniel Ortega proclamó el 19 de julio de 2026 que en Nicaragua "no volverá a haber elecciones".
- Medios Oficialistas
Las declaraciones del dictador Daniel Ortega durante el acto oficial del 19 de julio han sido interpretadas por representantes de la oposición como una confirmación del cierre definitivo de cualquier posibilidad de elecciones competitivas en Nicaragua y como una advertencia de un recrudecimiento de la vigilancia y la represión contra la ciudadanía.
Durante la conmemoración del 47 aniversario de la consolidación de la Primera Dictadura Sandinista (1979-1990), Ortega afirmó que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” para que ningún partido, a su juicio, “somocista” o “yanqui” pueda aspirar a gobernar el país. El dictador llamó a reforzar la vigilancia para defender su revolución.
Amenazas
El dirigente de Liberales Nicaragua, Alfredo Gutiérrez, sostuvo que el mensaje del mandatario contiene “dos veladas amenazas” dirigidas tanto a la oposición política como a la población.
“La primera tiene que ver con la eliminación total de las elecciones competitivas en Nicaragua“, afirmó, señalando que las palabras de Ortega representan “una lápida sobre cualquier proceso electoral en el cual pudiese participar una oposición democrática realmente libre”.
Según Gutiérrez, el segundo aspecto del discurso resulta aún más preocupante por sus implicaciones represivas.
“Lo más peligroso es que el dictador Daniel Ortega anoche hizo un llamado a sus fuerzas asesinas, a sus cuerpos paramilitares, para que incrementen la vigilancia sobre los nicaragüenses. Y eso implica mayor represión, mayor persecución, más cárcel, más exilio, más muerte“, expresó.
El opositor aseguró que su organización continuará denunciando internacionalmente las acciones del régimen y convocando a la comunidad internacional para que adopte medidas frente a lo que calificó como “la noche oscura que atraviesa Nicaragua”.
“Una confesión de miedo”
Para el dirigente opositor Félix Maradiaga, las declaraciones de Ortega reflejan la inseguridad del régimen más que una muestra de fortaleza política. “Las declaraciones del dictador Daniel Ortega… no constituyen una demostración de fuerza, sino más bien una confesión de miedo“, afirmó.
Maradiaga sostuvo que el líder sandinista simplemente reconoció públicamente una realidad que existe desde hace años. “Al afirmar que en Nicaragua no volverá a haber elecciones, el dictador reconoció públicamente lo que siempre ha sido su verdadera intención: impedir que su proyecto tiránico sea sometido a cualquier forma de competencia democrática“, afirmó.
Recordó que en el país “hace mucho tiempo que no existen elecciones auténticas” y que los procesos organizados por el régimen son “votaciones controladas, sin libertades, sin garantías y con resultados predeterminados”. Sin embargo, considera significativo que Ortega haya decidido hacer ese anuncio públicamente.
“A pesar de todo, tuvo que utilizar la principal tribuna política del Frente Sandinista para anunciar que no permitirá elecciones. Eso se llama miedo“, sostuvo. Según Maradiaga, el mandatario teme incluso una competencia con mínimos márgenes de libertad, pese a controlar el Consejo Supremo Electoral, la Asamblea Nacional, la Policía Nacional y el resto de instituciones.
El dirigente también afirmó que el discurso demuestra que la oposición continúa activa tanto dentro como fuera del país. “También demuestra que la oposición democrática continúa viva. Ortega le teme particularmente a quienes siguen organizándose, ya sea dentro o fuera de Nicaragua“, señaló.
“Se ha quitado una máscara más”
El economista y dirigente opositor Juan Sebastián Chamorro interpretó las declaraciones como una confirmación del viejo objetivo de Ortega de instaurar un sistema de partido único. “Reflejan el pensamiento, sus deseos expuestos desde hace muchos años, de convertir a Nicaragua en un país como Corea del Norte, China y Cuba“, afirmó.
Chamorro recordó que Ortega ha manifestado reiteradamente que considera a los partidos políticos como un elemento que “divide a la sociedad”. A su juicio, el discurso responde también a la insistencia de distintos sectores opositores y de la comunidad internacional en que una salida a la crisis nicaragüense pasa por elecciones libres.
“El dictador en realidad está reaccionando a las demandas de los opositores que al unísono hemos expresado que la solución es la vía electoral. Igualmente, la comunidad internacional ha respondido positivamente a este planteamiento“, manifestó.
Chamorro consideró además que el acto oficial tuvo un fuerte componente de exaltación personalista del mandatario. “Llenaron la plaza con acarreados, con funcionarios públicos y en perfecto cuadrilátero como si fuera una demostración del partido nazi“, dijo.
Agregó que Ortega “se ha envalentonado”, dado que el 19 de julio de 2025 había tomado un discurso reflexivo, más bien timido, incluso hablando de un futuro donde ya no estaría presente. En esta ocasión, nota Chamorro, el dictador expresó abiertamente lo que siempre ha pensado.
“Se atrevió a decir lo que siempre ha pensado: no quiere someterse a elecciones, ni siquiera robándoselas; no quiere ni pasar el mal rato“, afirmó. Para el opositor, el dictador incluso podría aspirar a mantener únicamente procesos internos dentro del Frente Sandinista.
“Probablemente a lo que aspira Ortega es a tener elecciones internas, dentro del partido“, señaló, antes de concluir que con este discurso “Ortega se ha quitado una máscara más” ante el pueblo nicaragüense y el mundo.