La victoria electoral del candidato izquierdista del Pacto Histórico, Gustavo Petro, en Colombia, fue aplaudida de forma unánime tanto del gobierno del mandatario Daniel Ortega, como por los grupos de oposición del país. No obstante, la oposición ha instado al exguerrillero que continúe sus críticas en contra “la dictadura sandinista”.

Daniel Ortega emitió una breve nota de prensa en horas de la noche del domingo, después que se conocieron los resultados, “saludando la victoria electoral” de Petro e indicó que esperaba “seguir fortaleciendo una historia como nuestros pueblos merecen”.

Petro había intentado marcar distancia de Ortega, -también exguerrillero de izquierda- desde el 2018 que estallaron las protestas contra su gobierno y que dejaron más de 300 muertos.

“En Venezuela como en Nicaragua no hay un socialismo, lo que hay es el uso de una retórica de izquierda del siglo XX para encubrir una oligarquía que se roba el estado, una minoría que gobierna para si misma y viola los derechos de la mayoría”, escribió Petro al respecto en su cuenta de Twitter en julio de 2018.

De igual forma se refirió en noviembre de 2021 a la exguerrillera Dora María Téllez tras haber sido encarcelada y dijo que Ortega “había transformado un sueño libertario en una dictadura bananera”.

Los opositores también felicitaron a Petro y en alusión a sus comentarios previos, lo han instado a que mantenga “su posición crítica a la dictadura de Ortega y Murillo”. También han solicitado continuar con sus esfuerzos a favor de la liberación inmediata de “las más de 180 personas presas políticas”.

Las organizaciones opositoras, que suman más de doce, afirmaron que confían en que el nuevo mandatario “desde su posición como presidente de Colombia” continuará a favor de la democracia y de los derechos humanos.

Petro hereda relación bilateral en su peor momento

Las relaciones entre Colombia y Nicaragua han estado en su peor momento en los últimos años. La retórica y las acciones subieron de tono durante el gobierno saliente de Iván Duque.

En febrero de 2022, Ortega retiró las credenciales diplomáticas al embajador de Colombia en Nicaragua, Alfredo Rangel, acusándolo de “injerencista”.

Duque dijo que las acusaciones buscaban distraer la atención de la comunidad internacional sobre “la crítica situación de derechos humanos y las violaciones que sufren los ciudadanos nicaragüenses, los partidos políticos y los opositores al régimen de Ortega”.

De igual forma constantes litigios entre ambos países en la Corte Internacional de Justicia de La Haya deterioraron más las relaciones.

 

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