Monseñor Manuel Salazar, obispo de Tilarán en Liberia, Costa Rica, reflexiona sobre la situación que vive la iglesia católica de Nicaragua y sus líderes ante los ataques  provenientes de la dictadura de extrema izquierda de Daniel Ortega y Rosario Murillo, de los cuales justifica la defensa y resistencia del pueblo nicaragüense.

El obispo refiere que las reflexiones que comparte son hechas a petición de muchas personas, en su calidad de obispo fronterizo con la República de Nicaragua y habla como padre y pastor, como un cristiano que está llamado a ser profeta, a denunciar el pecado y anunciar la salvación.

Indica que desde muy niño siempre sintió un afecto y amor especial por Nicaragua y también aclara que lo que actualmente sabe de Nicaragua es a través de los medios de comunicación.

“Nicaragua ha sido siempre un país muy sufrido, una historia convulsa de guerras, dictaduras y con una dimensión trágica que, positivamente, los ha hecho un pueblo fuerte valiente y aguerrido”, expresa el obispo de Costa Rica.

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Monseñor Salazar, quien recibió en Costa Rica a las 18 misioneras de la congregación Madre Teresa de Calcuta, tras expulsarlas de Nicaragua la dictadura orteguista, dice desde la fe, desde el magisterio de la iglesia, desde la revelación de Dios en Jesucristo, que todas las dictaduras son malas, porque no respetan los derechos humanos, sean dictaduras de izquierda o derecha.

Democracia: El mejor sistema político

Salazar afirma que “todo autoritarismo civil o eclesiástico no es evangélico y que desde la doctrina social de la Iglesia, la democracia es el mejor sistema político, no perfecto, perfectible, pero es mejor que otros sistemas, dónde se debe respetar en una democracia, la libertad religiosa”.

“La dictadura de izquierda o los autoritarismos de izquierda o los mesianismos de izquierda, muchos son productos de la extrema derecha, gobiernos de extrema derecha que dirigen a los pueblos y gobiernan en beneficio propio, con pocos ricos cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más pobres”, señala el obispo de Costa Rica.

Agrega que la pobreza genera desesperanza en el pueblo que se va de lado y hasta por voto popular, por partidos de izquierda que terminan muchas veces siendo dictaduras de izquierda.

Dictadura de Ortega como la de Franco y Pinochet

Monseñor Salazar de Costa Rica, compara la dictadura de Nicaragua con la tragedia de las dictaduras de derecha como fue la de Franco en España, la de Pinochet en Chile o las conocidas de izquierda, que actúan creyendo que hacen lo correcto y lo mejor, aunque no lo es.

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“Defienden sus dictaduras de izquierda en nombre de Dios, en nombre del pueblo y el nombre de los pobres. Ellos están convencidos, como por ejemplo Nicaragua, que lo que hacen es correcto porque es para librarse del “imperialismo yanqui opresor”, pero no saben que por quitar una opresión, caen en otra!”, advierte Monseñor Salazar.

Así mismo, enfatiza que por eso, algunos en Nicaragua que detentan el poder creen que le están haciendo un favor el cristianismo, a la misma iglesia, porque creen que esta última está aliada al “imperialismo” y que está contra los pobres.

“Por ejemplo a Monseñor Rolando Álvarez lo tildan de político disfrazado con sotana, y algunas veces la iglesia comete errores y no siempre está al lado de los pobres, pero el tesoro de la iglesia son estos”, indica monseñor Salazar.

Dictaduras de izquierda aniquilan
adversarios aunque se trate de la Iglesia

En consecuencia, el obispo de Costa Rica agrega que el peligro con estas dictaduras de izquierda es que, basadas en el marxismo-leninismo, fomentan y promueven la lucha de clases, que en el fondo de la lucha de clases está el odio y el rencor a los ricos o a los que se supone están de lado de los ricos; todo en aras, disque por defender a los pobres.

“Por el odio, mata el alma y la envenena, aunque sea a nombre los pobres”, resalta.

En referencia al mismo tema, afirma que el marxismo leninismo de estas dictaduras de izquierda creen en la dictadura de partido, en donde el absoluto es el partido socialista o comunista o marxista y hay derecho de aniquilar al adversario, aunque sea la Iglesia Católica que pueda pensar diferente a ellos.

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“Eso es volver a caer en la barbarie, en el salvajismo, sea de derecha o sea de izquierda”, advierte.

Así mismo, indica que el odio sólo engendra odio, la violencia sólo engendra violencia y que es sólo con el amor, él diálogo y el respeto a los derechos humanos que se puede sacar la humanidad adelante, especialmente a los más pobres.

“Sin negar todo lo que la ultraderecha ha causado de daños a la humanidad. No se trata que los malos son los de izquierdas y los de ultraderecha son los buenos y santos, no, bueno es aquel que ama”, dice.

Estamos ante un problema gravísimo
de geopolítica a nivel mundial

Comparó a las personas como un sándwich, “estamos en medio del sándwich, de dos tapas: Estados Unidos por un lado y Rusia y China por otro. Ellos siguen la política: si no te metes en mi vecindario yo no me meto en el tuyo”, resalta y agrega que “en estos conflictos geopolíticos, nosotros ponemos los muertos y las potencias nos venden las armas”.

Por lo anterior, afirma que la solución, además de orar y ejercer la hospitalidad samaritana con los refugiados, es que las potencias se pongan de acuerdo a dialogar, bajar las tensiones y más acuerdos. Y si no lo hacen, cosa difícil, que la comunidad internacional intervenga presionando a las potencias a un arreglo y a una solución cívica, civilista, humana.

Para Monseñor Manuel Salazar, ante el tirano, ante una dictadura, el pueblo, según la teología moral católica, tiene derecho a rebelarse, tiene derecho a resistirse.

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“La Iglesia es perseguida porque, dice el Papa Francisco, la verdad siempre es perseguida”, cita.

Aseguró estar orando por el pueblo nicaragüense y por la iglesia en Nicaragua, para que pueda ser siempre fiel a Jesucristo y que no pierda de vista que cuando vive el martirio de la persecución, hay más santos, sangre de mártires, semilla de nuevos cristianos.

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