Monseñor Abelardo Mata celebrará 50 años de vida sacerdotal bajo asedio del régimen
Un grupo de sacerdotes produjo un documento conmemorativo en celebración del obispo emérito, pero no pudieron firmarlo debido al ambiente represivo que la dictadura impone en Nicaragua.
Monseñor Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí.
- Cortesía
Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, obispo emérito de Estelí, cumplirá 50 años de sacerdocio el 15 de agosto de 2026, un jubileo de oro que lo encuentra en circunstancias particularmente difíciles, ya que permanece bajo custodia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde finales de junio.
El aniversario recuerda cinco décadas de ministerio sacerdotal, iniciadas el 15 de agosto de 1976, en la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Un documento conmemorativo, recopilado por sacerdotes exiliados y todavía en Nicaragua, quienes decidieron permanecer bajo anonimato por motivos de seguridad, describe a Mata como pastor, educador, misionero, formador y defensor de los derechos humanos.
También destaca que “el anuncio del Evangelio, la verdad, la justicia, la paz y la libertad estuvieron en el centro de su ministerio”. Mata, nacido en Managua el 23 de junio de 1946, desarrolló buena parte de su trayectoria dentro de la espiritualidad salesiana.
Fue profesor y formador de seminaristas, impulsó proyectos educativos y agropecuarios y promovió programas de Cáritas dirigidos a sectores vulnerables, incluyendo asistencia médica, créditos rurales, capacitación agrícola y proyectos de agua y vivienda.
Sirvió como el III Obispo de la Diócesis de Estelí durante 31 años, entre 1990 y 2021. Al cumplir 75 años presentó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis, que fue aceptada por el papa Francisco. Desde entonces continuó ejerciendo su sacerdocio desde su residencia, dedicado a la oración y al silencio.
Jubileo amordazado
El 28 de junio de 2026, monseñor Mata celebró la eucaristía en la parroquia Cruz del Calvario, en Estelí, durante la cual, según los testimonios recogidos, oró por la Iglesia nicaragüense y por los sacerdotes desterrados. Al día siguiente fue detenido por la Policía Nacional.
Desde entonces, su situación no ha sido esclarecida públicamente de manera independiente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó a la Corte Interamericana ampliar las medidas provisionales para protegerlo (otorgadas en 2021) y advirtió que, debido a sus 80 años, sus condiciones de salud y los antecedentes de amenazas y hostigamiento, enfrenta un riesgo que considera extremo, urgente e irreparable.
La incertidumbre aumentó después de que medios de propaganda difundieran el 12 de agosto una entrevista realizada en la residencia de Mata, una táctica utilizada con antelación con presos políticos como la periodista Fabiola Tercero.
Los religiosos cuestionan que ese material pueda presentarse como muestra de que Mata se encuentra en libertad, advirtiendo que existen elementos para considerar que las imágenes y declaraciones podrían haber sido registradas con anterioridad y difundidas posteriormente para proyectar una realidad distinta de sus condiciones actuales.
El contraste es particularmente significativo porque la propia conversación muestra a Mata hablando desde su residencia sobre una vida dedicada a la oración, el estudio y actividades cotidianas como el cultivo y el cuidado de animales. En la entrevista, dirigida por el propagandista y diputado sandinista Adolfo Pastrán, el obispo afirma que no es hombre de conversaciones prolongadas y que prefiere “el silencio, el estudio y la oración”, describiendo su vida como “monacal”.
También explica que continúa estudiando las escrituras cristianas, campo en el que se formó y al que dedicó buena parte de su labor como profesor. Los religiosos sostienen que el aniversario debería ser una jornada de “celebración, gratitud y encuentro”, pero que la situación de Mata lo ha convertido también en un momento de “profunda preocupación, oración y cruz”.
Por ello, la conmemoración de sus 50 años de sacerdocio queda inevitablemente vinculada a su situación actual, argumentan los religiosos, reclamando que la oración vaya acompañada de transparencia sobre su estado, contacto con sus familiares y respeto a su dignidad.
Ante todo, exigieron “la libertad absoluta, incondicional e inmediata” de Mata, así como el cese de cualquier forma de vigilancia, hostigamiento y persecución en su contra, tan sólo la expresión más reciente y visible de la campaña de persecución contra la Iglesia católica que la dictadura sandinista ha desatado en Nicaragua.