Juez rechaza evidencia en caso de joven acusado de atropellar a madre e hija
La evidencia fue rechazada por la juez presidente en base a errores e inconsistencias en la acusación del Ministerio Público.
Sergio Andrés Sánchez Gutiérrez, joven de 19 años acusado de atropellar mortalmente a una madre y a su hija el 20 de diciembre de 2025.
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La audiencia inicial en el proceso contra el joven Sergio Andrés Sánchez Gutiérrez, de 19 años, tuvo lugar el miércoles, 14 de enero. Sánchez es acusado de ocasionar la muerte de una madre y su hija en Managua al ser impactadas por el vehículo que este presuntamente conducía la noche del 20 de diciembre de 2025.
El Ministerio Público argumentó que Sánchez contaba con plena visibilidad y condiciones mecánicas óptimas en el vehícula para evitar la tragedia, pero en cambio no actuó hacia tal fin. Asimismo, la evidencia ubicaba a la mare, Martha Elena Matus Larios, de 57 años, y a la hija, Andrea Nicole Zamora Marus, de 20, a aproximadamente 75 centímetros de la línea amarilla.
El caso lo preside desde el III Juzgado Local Penal de Managua la juez Nidia María O’Connor Vargas, quien en base a inconsistencias y otros errores señalados en la acusación por el abogado de la defensa, Gabriel Díaz, rechazó las pruebas presentadas por la fiscalía.
En consecuencia, O’Connor estableció un plazo de cinco días para que la Fiscalía reformule la acusación y presente las pruebas de nuevo. Una vez se realice una segunda audiencia, la juez decidirá si el caso prosigue a juicio en base a los méritos de la acusación y la rectificación de los errores.
Sánchez fue detenido a eso de las 12:50 AM del domingo, 21 de diciembre por agentes de la Policía Nacional tras haber impactado contra un poste su camioneta Toyota Fortuner, placa M405755, en la zona de Monte Fresco, a 2 kilómetros y medio de donde había impactado a las víctimas, en el kilómetro 12.5 de la carretera sur a Managua (inicialmente se había reportado la detención en el kilómetro 16).
El joven se habría fugado sin auxiliar a las víctimas, quienes salieron empujadas 39 (la madre) y 38 metros (la hija) hacia adelante por la fuerza del impacto, muriendo virtualmente al instante. El examen de alcoholemia realizado por agentes de la Policía Nacional al momento de la captura, sin embargo, había resultado negativo.