Canciller designado de Colombia anuncia que romperá relaciones con dictadura en Nicaragua
El giro a la derecha que dirige Abelardo de la Espriella en Colombia implicará cercenar las relaciones diplomáticas con las dictaduras de Nicaragua y Cuba.
Omar Bula Escobar, canciller designado por la administración de Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia.
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El gobierno entrante de Colombia, encabezado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, evalúa el cierre de varias embajadas, entre ellas la de Nicaragua, como parte de una amplia reestructuración del servicio exterior que busca reducir costos y reorientar la política exterior colombiana.
La propuesta, dada a conocer por el canciller designado Omar Bula Escobar en una entrevista concedida a Noticias Caracol, se suma al creciente aislamiento diplomático del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El canciller designado adelantó que la nueva administración realizará una “reingeniería” de la Cancillería y revisará la permanencia de varias misiones diplomáticas que, a juicio del nuevo gobierno, tienen poca utilidad estratégica o responden a prioridades de la administración del presidente saliente, Gustavo Petro.
Entre las sedes que podrían cerrar figura la Embajada de Colombia en Managua, junto con otras representaciones diplomáticas
El futuro canciller también afirmó que el nuevo gobierno no mantendrá relaciones diplomáticas con los regímenes de Nicaragua y Cuba en los términos actuales, y que buscará alinear la política exterior colombiana con gobiernos democráticos y fortalecer los vínculos con Estados Unidos, Israel, Argentina y Ecuador.
De la Espriella asumirá la presidencia el 7 de agosto, por lo que este cambio tomaría efecto en algún momento posterior a esa fecha.
La eventual clausura representaría un cambio significativo respecto a la administración de Petro, que mantuvo abierta la misión diplomática en Managua pese a las tensiones derivadas del litigio marítimo entre ambos países y de los cuestionamientos internacionales al deterioro de los derechos humanos en Nicaragua.
Petro incluso llegó a hacer cuestionamientos personales y directos contra el régimen, como cuando denunció las condiciones de cautiverio que llevaron a la muerte del preso político Brooklyn Rivera. El régimen Ortega-Murillo, por su parte, persiste en un creciente aislamiento debido a su política conflictiva de puertas afuera y a la represión en el territorio nacional.
Managua ha enfrentado nuevas condenas por la persecución contra la Iglesia católica, las denuncias de desapariciones forzadas, las restricciones al espacio cívico y el deterioro de la situación de derechos humanos, además de un progresivo distanciamiento con diversos gobiernos de la región.