El Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos, (CALIDH) en su estudio Cuerpos desgastados por la represión, Salud y Exilio de nicaragüenses, elaborado a partir de una encuesta con respuestas anónimas, manifestó su profunda preocupación por la salud de ciertos grupos que han sufrido por la violencia extrema perpetrada por el Estado de Nicaragua desde abril de 2018.

CALIDH indicó que entre estos grupos están los presos políticos, a los que se refieren en el anterior informe Situación de las personas privadas de libertad por motivos políticos, publicado el pasado 10 de diciembre del 2022.

Desde esa fecha, este organismo expresó por primera vez su inquietud por las secuelas en la salud producidas por el encierro y los casos de tortura denunciados, asimismo señala los efectos en términos de menoscabo de salud de familiares, sobre todo en niños y adultos mayores.

LEA: «La UCA definitivamente les quedó grande», dice McFields ante fracaso de Universidad Casimiro Sotelo

El estudio de CALIDH Cuerpos desgastados por la represión, Salud y Exilio de nicaragüenses parte de su conocimiento sobre los recientes casos de deterioro de salud de exiliados como Kevin Solís, Miguelito Mora y Carlos Valle, y además, el fallecimiento de doña Josefina (Pinita) Gurdián.

«Decidimos realizar un informe que nos permitiera conocer si la represión y el exilio han impactado en la salud de los que decidieron huir de Nicaragua», detalla el documento de CALIDH.

Para el organismo que vela por los derechos humanos, las indagaciones les permitieron confirmar, lamentablemente, que «el exilio y la represión han provocado profundos estragos en la población consultada en niveles que Calidh no podía ni siquiera anticipar antes de la elaboración de este informe».

Casi toda la población exiliada está enferma

El informe realizado entre un grupo mayoritariamente de joven adulta a adulta madura, indica que las afecciones y padecimientos reflejan con crudeza que casi toda la población exiliada está enferma. «Los efectos postraumáticos de la represión y la inestabilidad emocional señalados por los encuestados como principal motivo de sus enfermedades, azota brutalmente a esos cuerpos que tienen que enfrentarse, día con día, con los rigores del exilio», resalta CALIDH.

La recepción de la violencia extrema y potente que el Estado de Nicaragua perpetró contra la población civil desde el 18 de abril de 2018, deterioró la salud de los exiliados, según el estudio. Así mismo, indica que los problemas relacionados con ansiedad, depresión, hipertensión y cardiopatías aparecieron con la crisis.

Todo lo anterior pone en evidencia que el plan articulado del régimen nicaragüense no sólo consistía en imponer el terror mediante asesinatos y arrestos que detuvieran abruptamente las miles y masivas manifestaciones.

Plan represivo de Ortega busca enfermar a opositores

Para CALIDH, el Estado es consciente que su plan de represión incluye también un quebrantamiento generalizado de la salud psicofísica de los nicaragüenses, circunstancia que les ha permitido observar uno de los tantos lados del terrorismo de Estado y la profundidad de la crueldad que incluyen los crímenes de lesa humanidad.

«Ese quebrantamiento de la salud por la represión en los exiliados es de los tantos escenarios de los que se da cuenta en este reporte», resalta el estudio.

El escrito subraya que el panorama de la situación general de bienestar que los encuestados expresaron antes de la represión, durante esta y luego en el exilio, permite dimensionar cómo afectó a la mayoría de los nicaragüenses el terrorismo de Estado. «Antes del inicio de la crisis, casi el 90 % de los encuestados consideraba que su salud era buena o regular», sostiene el organismo.

Exiliados enfermos son víctimas del terrorismo de Estado

CALIDH refleja que durante la represión de Daniel Ortega, el escenario para las víctimas se invirtió drásticamente: «ese casi 90 % afirmó que su salud empeoró o desmejoró o se enfermó.

«En el exilio la represión y los rigores de vivir fuera del país señalan un porcentaje de más de 70 puntos que continúa afligiendo el cuerpo de los nicaragüenses. Por eso es por lo que decidimos titular este informe Cuerpos desgastados por la represión pues este grupo carga con el lastre de dolores, afecciones y enfermedades que aparecieron, principalmente, en los días que estuvieron en la Nicaragua del terrorismo de Estado y que han empeorado en sus exilios», subraya.

VER ADEMÁS: Régimen lleva a cabo procesos “anómalos” para recibir desembolso millonario de Fondo Verde, denuncia organismo

Discriminación prevalece en centros hospitalarios extranjeros

El estudio de CALIDH sostiene que la discriminación prevalece en los centros hospitalarios en el extranjero en cuanto a las atenciones a los exiliados que huyeron o fueron deportados.

Así mismo, destaca las secuelas producidas, tanto por el encierro como por los tratos crueles, inhumanos e indignos que vivieron los excarcelados políticos. «El encierro no era la única forma de venganza contra los presos políticos, sino someterlos a angustias extendidas y torturas que quebrantaron sus cuerpos», detalla el escrito.

En términos jurídicos, CALIDH adjudica al Estado de Nicaragua los problemas de salud que enfrentan los exiliados pues considera que existe un plan sistemático y generalizado desde 2018 para expulsar a los nicaragüenses hacia el exilio y que las situaciones negativas que viven los exiliados se deben analizar desde la responsabilidad extraterritorial de Nicaragua.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.