Martha Candelaria Rivas Hernandez, de 57 años de edad, quien testificó haber recibido un golpe accidental en el rostro por parte del sacerdote Manuel Salvador García Rodríguez, de la iglesia Jesús de Nazareno de Nandaime, Granada, fue puesta bajo prisión y la justicia sandinista la acusa por la comisión del supuesto delito de “falso testimonio en perjuicio de la administración de Justicia del Estado de Nicaragua”.

Según el Acta de Audiencia Preliminar en poder del diario La Prensa, la fémina deberá enfrentar la justicia por este delito y se le ha dictado prisión preventiva, luego de declarar que el religioso la golpeó de manera “accidental” y que no fue un acto de violencia como lo estipula la Ley, delito por el cual el sacerdote es enjuiciado y también guarda prisión preventiva.

El pasado 17 de junio, Rivas Hernández declaró ante el Juzgado de Distrito Penal de Adolescentes y Especializado en Violencia de Granada, que el golpe que recibió en la nariz de parte del sacerdote fue accidental, y decidió no firmar la denuncia en la cual las autoridades afirmaron que el cura cometió delito.

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Al finalizar la audiencia, el Ministerio Público introdujo un escrito “solicitando un levantamiento de acta por delito en audiencia”, el cual fue presentado por la fiscal Cristhian Huete alegando que en esa audiencia de pruebas se cometieron delitos tras la negativa de la fémina de acusar al sacerdote.

“Yo me opuse a poner denuncia, ya que yo no me siento agredida, fue accidental y por eso no firme denuncia alguna”, refirió Rivas mientras negaba la existencia de una supuesta relación de pareja con el párroco, tal y como lo señala la Fiscalía en su acusación.

No obstante, la jueza María Graciela Monterrey Vélez, resolvió remitir a juicio oral y público al párroco tras argumentar que las pruebas testificales, periciales y documentales que presentó el Ministerio Público son lícitas.

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De esta manera queda en evidencia el montaje que el Ministerio Público tejió para acusar al sacerdote. No obstante, es la nueva arma que utilizan para enjuiciar a Rivas Hernández.

El cura nicaragüense de 57 años, quien padece diabetes acompañada de neuropatía diabética, es acusado por violencia física y psicológica en perjuicio de Rivas Hernández. Desde el primero de junio de 2022 se encuentra bajo prisión luego de ser arrestado por agentes policiales que entraron en su casa de habitación en el departamento de Carazo.

Rivas Hernández dijo ante las cámaras de medios oficialistas que el sacerdote le propinó un golpe la noche del 30 de mayo, cuando llegó a visitar al cura con sus dos hijos, donde después de cenar, estuvieron conversando.

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