Monseñor Silvio Báez en Navidad: “La Palabra de Dios respeta nuestra libertad”
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Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, quien se encuentra exiliado en Estados Unidos, dijo en su homilía en el día santo de Navidad, que la Palabra eterna de Dios es humilde y respeta la libertad de todos los seres humanos y no se impone con violencia, en referencia a la crisis socio política que viven los nicaragüenses, particularmente todas las personas presas políticas de la dictadura sandinista que ya alcanzan las 225.
“La Palabra eterna de Dios nació silenciosa en el pesebre de Belén. Ha nacido en silencio, sin hacer mucho ruido, porque la Palabra de Dios es humilde, respeta nuestra libertad, no nos hace violencia, no se impone”, dijo el jerarca católico este domingo en St Agatha Catholic Church en Miami.
En el anuncio de la fiesta de Navidad, Báez expresó que la Palabra eterna de Dios, que había llegado de distintas maneras en muchos momentos a la humanidad, “se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14).
“El día de Navidad celebramos que Dios ha nacido en medio de nosotros para vivir con nosotros para siempre”, dijo el líder católico y agregó que aún con toda nuestra historia de violencias y bajezas, a pesar de las idolatrías y maldades, Dios se ha enamorado de la humanidad.
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“Dios se ha enamorado de ti, de mí, de cada uno de los seres humanos. Nuestra pequeñez no lo escandaliza, nuestras rebeldías no lo mantienen alejado. Nos ama a cada uno como somos, nos invita a acogerlo sin temor, solo nos pide confiar en él. Ha venido para ser nuestro hermano y llenar de felicidad y de sentido nuestra vida”, dijo en referencia a Jesucristo.
Dijo que Dios nació humano como nosotros en Belén, por lo tanto nadie debe sentirse solo o sin futuro, abandonado y sin fuerzas y que ningún fracaso humano es definitivo, ni ningún error irreparable. “Dios ha venido para abrirnos al futuro y darnos fuerza y esperanza”, subrayó y agregó que con el nacimiento de Dios todo renace.
Llama a no desanimarse
Monseñor Báez animó a los feligreses a no desanimarse ante las dificultades y los fracasos y a acoger a cada ser humano como un hermano y no como un enemigo al que se debe derrotar o someter.
“Nació (La Palabra) llenando de luz la noche para que no nos desanimemos ante las dificultades y los fracasos. Ha querido comunicarnos la esperanza de que ninguna noche de este mundo es para siempre. Nació como un ser humano para enseñarnos a acoger a cada ser humano como a un hermano al que amar y no como a un rival o un enemigo al que derrotar y someter”, señaló.
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Así mismo, expresó que La Palabra de Dios nació para mostrarnos el amor de Dios por los pobres y enseñarnos a acogerlos en quienes lloran o viven en soledad, en quienes están privados de libertad o pisoteados en su dignidad.
“El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre, por eso, si ignoramos o maltratamos al ser humano, no podremos acoger ni conocer a Dios”, dijo.
Irrespeto a la dignidad humana niega y ofende a Dios
En su reflexión bíblica, Monseñor Báez explica que cuando irrespetamos la dignidad humana, cuando somos insensibles al dolor de quien sufre, cuando hacemos llorar y sufrir a los demás, ofendemos y negamos a Dios.
Así mismo, dijo que cada vez que privamos de la libertad a una persona, cuando hacemos del dinero y del poder, ídolos mortíferos a los que sacrificamos seres humanos, profanamos el santo nombre de Dios que se ha hecho hombre.
“Por eso, es algo absurdo e inhumano la violencia de la guerra, el despotismo político, la indiferencia ante el dolor humano, la explotación de los más débiles y la crueldad que multiplica a las víctimas”, enfatizó.
Adversarios políticos son nuestros hermanos
El jerarca católico indicó que los adversarios políticos que piensan distinto a nosotros también son hermanos nuestros. Así mismo, los pecadores que condenamos, las personas que no soportamos, las personas débiles a quienes quisiéramos excluir, los ancianos que consideramos inútiles, los emigrantes que nos estorban.