Decenas de migrantes venezolanos, nicaragüenses y haitianos que a diario buscan aplicar a un estatus de refugio en Costa Rica, se enfrentan a condiciones infrahumanas al momento de esperar una respuesta por parte de las autoridades migratorias de Costa Rica.

El secretario de la organización nicaragüense Para un futuro mejor, Joshwel Martínez, denuncia que los migrantes se han visto obligados a convertir en un verdadero inodoro público la calle y los árboles ubicados frente a las instalaciones de las oficinas de la Unidad de Refugio, de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica.

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«La gente aquí nos indica que hasta las 3 de la tarde tienen la oportunidad de alquilar un baño en un parqueo cercano acá a migración, de lo contrario en todo el día son los árboles que están enfrente de las oficinas de migración que sirven de baño prácticamente», expresa Martínez.

Agrega que es «realmente preocupante porque las condiciones higiénicas en que estas personas están haciendo sus necesidades fisiológicas realmente no demuestra que estén viviendo una situación humana o que estén teniendo un trato humano de parte de las autoridades costarricenses, pues esto es parte de las consecuencias de los decretos ejecutivos».

Desde que el 30 de noviembre del 2022 el presidente Rodrigo Chaves emitió un decreto ejecutivo para regular el reglamento de la Unidad de Refugio, para optar a este estatus migratorio, la gente se empezó a aglomerar en las afueras de las oficinas de migración y surgieron estas filas de varias horas y muchos días de espera.

Antes del decreto se hacía por llamadas telefónicas

«Tienen que pasar acá por varios días, largas filas, tienen que esperar a que se les dé un cupo para poder solicitar el refugio, un cupo muy limitado de solo 50 personas por día, y aquí vemos filas de hasta 150 personas esperando», asegura Martínez.

Antes de los decretros ejecutivos, el trámite de refugio se hacía a través de llamadas, lo cual facilitaba la gestión, evitaba la saturación del sistema en cierta medida y evitaba que se dieran condiciones inhumanas como las que se presentan en este momento, lamenta el secretario de la organización Por un Futuro Mejor.

«Las personas tienen 30 días desde que entran a Costa Rica para solicitar el refugio, después de eso no tendrán la oportunidad, y es este plazo fatal de 30 días el que hace que las personas tengan que verse obligadas a hacer largas filas para poder optar a un cupo y poder solicitar el refugio en este país», expresa Martínez.

Entre las personas que a diario se aglomeran frente a las oficinas de migración hay migrantes procedentes de Venezuela, Haití y Nicaragua.

Aguantan hambre, sed y frío

Martínez comenta que estas personas aguantan mucho frío y hambre, y aquí se puede ver de noche vienen personas de buen corazón para darles algún apoyo humanitario como café, agua, sandwiches y comida.

«Estas personas están en una situación de vulnerabilidad y precariedad a consecuencia de los decretos ejecutivos del estado costarricense, la están pasando muy dura, y esto se evitaría simplemente realizando otra vez la gestiones en línea o través de llamadas telefónicas, eso evitaría que pasen por estas situaciones de vulnerabilidad», concluye Martínez.

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Algo que lamenta Martínez es que según denuncian los propios migrantes, las autoridades  de migración no tienen trato preferencial para los adultos mayores, ni para mujeres embarazadas o niños.

«Dicen que hay una buena atención por parte de los oficiales de migración pero estas no son las condiciones humanas para atender a las personas que se encuentran acá en este país buscando protección internacional, en este caso el refugio», considera Martínez.

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