Por Voces en Libertad.- El actual vicealcalde Pedro Vargas Mena, es el candidato a alcalde de la ciudad de Granada por el partido Frente Sandinista, al igual que el resto de los municipios del país su selección no se realizó mediante consultas o encuestas, por el contrario lo propuso en la boleta electoral de manera directa la secretaria del partido de gobierno, donde las decisiones las toma la pareja dictatorial.

El propuesto para alcalde por esta ciudad colonial, todo el pueblo lo reconoce como un talentoso escultor y pintor, amante de la poesía y vida de Rubén Darío, las que luego plasma en esculturas, medallones y pinturas del máximo exponente del modernismo, obras que se exhiben posteriormente en su galería de bellas artes, al final de calle La Calzada, en Granada.

El ahora candidato a alcalde siempre viste de blanco con tela de lino fino, tratando de retomar una antigua tradición de Granada, y camina a paso lento con sus gafas oscuras por las calles de la Gran Sultana.

Proviene de una familia de tendencia libero-conservadora y su militancia al partido sandinista se registró en las elecciones municipales del 2012, cuando fue fórmula de la alcaldesa Julia Mena, bajo la denominada Alianza Unida Nicaragua Triunfa.

Vargas dedicado al mundo artístico

Vargas fue uno de los mayores tradicionalistas de las festividades marianas por su participación todos los años en los arreglos de las carrozas de la imagen de la virgen de la Concepción que visita los barrios de Granada, previo a la solemnidad de las festividades del 7 de diciembre, pero a raíz de los ataques del régimen sandinista a la jerarquía de la iglesia católica se alejó de esta tradición.

Quienes tratan a Pedro Vargas lo catalogan como “una persona de hablar pausado, tranquilo y hasta abordable, “lamentablemente dentro de la administración edilicia tiene poco poder de decisión”, dice una fuente cercana al candidato que pide omitir su nombre y recalca que “él nunca había militado de forma activa en ningún partido, porque siempre se manejó dentro del mundo artístico, donde ha trabajado como profesor de la escuela nacional de Bellas Artes”.

Una figura decorativa es el actual vicealcalde de Granada, Pedro Vargas Menas, quien fue ratificado como candidato para la farsa electoral que el régimen Ortega Murillo tiene previsto realizar en noviembre.

Alcaldía intervenida por Inifom

A finales del año 2019, Julia Mena se retira de la alcaldía de Granada y la única explicación  en ese momento de los miembros de la dirigencia del partido sandinista ante el Concejo Municipal, fue que su ausencia era por “razones de salud”, sin embargo, luego se conoce que a la comuna la interviene el Instituto de Fomento Municipal (Inifom), por irregularidades en la administración.

A partir de esa fecha, Pedro Vargas inició a asumir el rol de alcalde en funciones bajo una figura decorativa, porque las decisiones administrativas y financieras las ejecutaba Ana Patricia Corea de Inifom, llegando a ocupar, hasta la fecha, el despacho y personal administrativo de la alcaldesa Julia Mena.

En las publicaciones de las redes sociales de la comuna granadina se observa en los actos de los proyectos de inauguración al edil en funciones, pero nunca lo destacan como alcalde y las exaltaciones siempre van enfocadas al partido de gobierno y a la pareja presidencial.

Como fórmula para las mal llamadas votaciones municipales del 6 de noviembre, Pedro Vargas lleva a Rosario Caldera López, actual delegada del Ministerio de la Familia,  una funcionaria que se destaca como miembro activa del Comité de Liderazgoa Sandinista (CLS) y es una figura cercana a la dirigencia histórica del partido de gobierno.

En las calles y avenidas de la ciudad no existe un solo afiche que promueva la candidatura de Pedro Vargas, el trabajo de campaña siempre va enfocado en promover al partido y nunca a la figura de un liderazgo local.

“Votaciones” con un partido único

Silvio Prado, experto en temas de municipalismo, sostiene que el régimen de Ortega y Murillo pretende con las “votaciones municipales” del 6 de noviembre, sólo cumplir con un requisito legal, para que la opinión pública internacional, no termine de aceptar que en Nicaragua existe una dictadura encabezada por Ortega y Murillo, quienes detentan el poder, desde el año 2007.

“Esas votaciones serán un procedimiento sin ningún contenido, porque el objetivo de los procesos municipales es la elección de nuevas autoridades en un ámbito de gobierno, pero recordemos que en los pueblos no hay autonomía, sólo existe administración, porque los ediles no tienen poder de decisión”, resalta el municipalista.

Las “elecciones municipales” convocadas por un poder electoral que controlan magistrados del partido sandinista, no motivarán ni a las bases del partido sandinista, “porque el proceso no encierra ninguna incertidumbre, porque el sandinismo no se disputará el poder de los gobiernos locales”, asegura el experto.

“En el proceso que se avecina, no será igual que las elecciones municipales del 2017, donde el partido sandinista perdió algunas alcaldías en el norte del país, esta vez no será igual, el sandinismo podrá hacer lo que quiera. Toda elección encierra una incertidumbre, pero eso está descartado, porque todos los poderes están controlados por un partido”, enfatiza Silvio Prado.

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