En la Homilía del I domingo de adviento de Monseñor Silvio Báez, exiliado en Miami, EE.UU de este 27 de noviembre de 2022, citando al libro de Isaías, invita a no desistir en tiempos de adversidades, de dictaduras, de estructuras sociales injustas que oprimen a la gente, ya que en el encuentro con el señor, renunciarán a la producción y al uso de las armas, para dedicarse a la construcción de herramientas pacíficas de labranza.

Según Mons. Báez en este tiempo de adviento se renueva la fe en el Señor Jesús, que vino a nosotros naciendo de la Virgen María en Belén, que viene amorosamente a nuestro encuentro cada día como hermano y amigo y que vendrá también un día al final de la historia como juez para instaurar el cielo y la tierra nuevos.

Con la venida de Jesús Dios ha venido para siempre, no se ha retirado del mundo y no nos ha dejado solos. Él está siempre cerca de nosotros. En el adviento celebramos algo muy sencillo, que San Pablo resume en esta frase grandiosa: “El Señor está cerca” (Fil 4,5).

Sgún la primera lectura del profeta Isaías (Is 2,1-5). Desde lo alto de la colina del Templo, el profeta contempla las caravanas que suben a Jerusalén provenientes de distintos puntos de la tierra para celebrar al Señor, en la que aquella peregrinación universal asegura que es posible un mundo de hermanos y que podemos construir una convivencia pacífica y justa a pesar de que somos distintos.

En la visión de Isaías esas personas desean seguir los caminos de Dios y vivir según sus designios de vida y de paz, iluminados por la palabra del Señor, renunciarán a la producción y al uso de las armas, para dedicarse a la construcción de herramientas pacíficas de labranza.

“Con sus espadas forjarán arados y con sus lanzas podaderas” (Is 2,4). Isaías ve realizada la fraternidad y la paz universal: “No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra” (Is 2,5). La razón es una sola: aquella gente ha decidido “caminar a la luz del Señor” (Is 2,5). Volviéndonos a Dios y siguiendo sus caminos, dejándonos iluminar por su palabra y permitiéndole entrar en nuestro corazón, la humanidad será una gran familia de hermanos y hermanas, como Dios mismo la ha soñado.

Con este mensaje Mons. Báez deja un aliento de esperanza, donde llas malas acciones del ser humanos en contra de todos y todas, pueden convertirse en acciones de paz, y de beneficio mutuo.

“Los misiles se pueden convertir en escuelas para educar, los tanques de guerra en alimento para los niños desnutridos, los aviones de combate en hospitales dignos para los más pobres.

En un ambiente donde en Nicaragua sufre la presecución religiosa y mantiene preso al líder religioso Monseñor Rolando Álvarez, y a otros laicos secuestrados, Mons. Báez asegura volviéndonos a Dios y siguiendo sus caminos, dejarse iluminar por su palabra; es posible una convivencia pacífica en donde no nos hagamos daño unos a otros.

“Los policías que reprimen pueden convertirse en personas buenas que defiendan la dignidad del pueblo; los jueces inicuos, que dictan sentencias espurias, pueden llegar a ser defensores de la ley y los derechos humanos; los opresores pueden convertirse en hermanos y los violentos se pueden transformar en constructores de paz”

Al finalizar Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua, invita a no caer en el pesimismo ni dejar que el corazón se endurezca ya que “El Señor está cerca”

No dejemos de creer en el gozo del amor y en la fuerza de la fe. El Señor está cerca, está con nosotros, está llegando cada día. No dejemos que se apague en nosotros el deseo de cuidar a los demás con premura y cariño. No nos cansemos de luchar por una sociedad más humana y justa. Agradezcamos a Dios los momentos de alegría, la bondad y la sonrisa de quienes nos aman y acojamos lo bueno que nos da la vida. Velando, sin distraernos ni dormirnos.

 

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