Rodolfo Rojas Cordero, ex combatiente histórico y reconocido opositor a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo fue asesinado en la zona fronteriza entre Nicaragua y Honduras, específicamente en el municipio de Trojes, El Paraíso.

Rodolfo Rojas Cordero, conocido como “Piel”, seudónimo que usó cuando era militar activo en la lucha contra la dictadura de Somoza, era originario de Jinotepe, departamento de Carazo y al momento de su crimen portaba una licencia de conducir de Costa Rica y una cédula de identidad de Honduras.

Su cuerpo fue encontrado cerca de la hacienda de un señor llamado Emilio Videa, ubicada por la salida hacia la reconocida Aguas Calientes, ciudad de Danlí, zona fronteriza entre Nicaragua y Honduras, según reporte de una radio local, quien en información preliminar sin confirmar, refirió que fueron delincuentes; sin embargo la familia de Rojas asegura fue una “pasada de cuentas de la dictadura orteguista”.

“A él lo convenció alguien (supuestamente del gobierno), ya tenía meses reuniéndose con él en Costa Rica. ¡Claro! Se ganó la confianza de él hasta que lo hizo creer que estaba en contra del gobierno y lo convenció de sacarlo de Costa Rica y que lo iba ayudar a mandarlo a EE.UU. Lo sacaron de Costa Rica en una camioneta diplomática de ese viejo, lo pasó por Nicaragua hasta llevarlo a Honduras, ahí fue donde lo mataron”, dijo una familiar que pide omitir su identidad por su seguridad.

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Rodolfo Rojas Cordero
Rodolfo Rojas Cordero

Se exilió en Costa Rica por persecución de Ortega

Rodolfo Rojas Cordero, de 60 años, de profesión abogado, se encontraba exiliado en Costa Rica junto a su hijo del mismo nombre, desde julio del 2018.

En una entrevista a la Revista Niú, “Piel” refirió sobre su participación en las manifestaciones cívicas que se realizaron en Carazo.

“Todo mundo se autoconvocó. Se iba al centro de la ciudad, en el parque y la gente se comenzaba a organizar todos los días en las marchas, hasta que fueron totalmente reprimidas”, lamentó Rojas Cordero en ese momento.

“Piel” refirió también en una entrevista brindada al medio Confidencial que tuvo activa participación en las protestas cívicas del 2018, entrenando con técnicas de defensa a los jovenes manifestantes de Carazo.

“Mi participación fue preparar a los muchachos para la defensa, la defensa circular de la ciudad, de cómo poner una barricada, de cómo trasladar los alambres para que no metieran las motos los paramilitares y orientar a los muchachos en la línea de la disciplina, en el sentido de no caer en las provocaciones y no participar en los actos que los sandinistas hacen para involucrar a los azul y blanco, como el saqueo y de guardar la imagen, que no permitieran que se involucran en los tranques delincuentes connotados del FSLN en Jinotepe”, detalló Rojas Cordero a Confidencial.

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Rojas dijo a Confidencial que el 8 de julio del 2018 “a las 5:30 de la tarde del ocho de julio, tras doce horas de ataque de policías y paramilitares, todos los jóvenes que continuaban resistiendo se reunieron en el Hospital Santiago. Ya el resto de la ciudad estaba bajo control de los paramilitares y era el momento de emprender la retirada.

—Comenzamos a salir por montes, pegado a la costa y comenzaron también a seguirnos— recuerda Rojas—. Nos seguían con la técnica canina y hasta con helicópteros.

“Nosotros dormimos en el monte, pasamos tres días comiendo solo caramelos con agua que bebíamos de los ríos”, relata.

Algunos lograron escapar poco a poco a Costa Rica, otros se refugiaron en casas de amigos o en iglesias, como hizo Wilfredo Porras, que herido con un balazo en la pelvis, se escondió en la parroquia Santiago, y así sobrevivió al ataque que perpetraron los paramilitares.

Luchó contra la dictadura de Somoza

En el documento titulado “Memorias de la Lucha Sandinista” de la ex guerrillera Mónica Baltodano, se refiere al papel que jugó Rodolfo Rojas Cordero en la lucha antisomocista y la liberación de Jinotepe en 1979.

“Recuerdo que nos parapetábamos y nos atrincherábamos en San Antonio y en otros lugares, atacamos el Cuartel GN que quedaba frente al Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS), que era la casa de tres pisos de doña Pelena Campos y la tenía tomada la Guardia. Por suerte tenía una carabina 30, M-1, en mis manos, mientras otros compañeros sólo andaban con pistolas o rifles 22. La carabina 30, M-1, es una arma más bonita, es el arma con la que murió el “Che” Guevara y a mí me gustó que pudiera tener esa arma que me la dio Aura María Ortiz Padilla.

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Entre los que participamos en esas acciones recuerdo a Román Esteban Toledo “Chombo”, Rodolfo Rojas Cordero, “Piel”, que andaba con un M-16 que le había facilitado un guardia que desertó y que le decíamos “Chapiollo”, al que parece que después lo capturó la Guardia y lo asesinó, Martín Campos “El Zorro”, hermano de Álvaro, Roberto “Tito” Luna, también conocido como “El Canoso”, Leonel Rojas, que hace poco fue corrido de vice alcalde, Lenin Vázquez Galeano, y Leoncito Sancam, quien anduvo con una pistolita haciendo sus disparos, pese a que era solo un niño”, dijo Marcos Cordero Pérez en su relato en Memorias de la Lucha Sandinista.

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