Una nueva carta ha enviado Álvaro Leiva, secretario de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) a su Santidad el Papa Francisco donde le pide “excomulgar” a la sancionada y vice dictadora Rosario Murillo, al considerar que “esta mujer ha cometido pecados mortales contra el pueblo nicaragüense”.

Entre los argumentos para excomulgar a Murillo, Leiva plantea que “ha causado, con sus actos fascistas y prácticas diabólicas, la muerte del alma inocente de cientos de nicaragüenses”.

“Esta mujer, hace uso público de un sincretismo religioso suigéneris (de su género), el cual utiliza a su conveniencia según las circunstancias políticas y que lleva a la población a un estado de confusión, donde se valida, desde la práctica de la brujería hasta la lectura de un fragmento de los sagrados evangelios, induciendo al pueblo a vivir en pecado”, dijo Leiva.

En esta carta la ANPDH expresa con profunda preocupación los ataques sistemáticos y dirigidos que Ortega y Murillo realizan contra la iglesia católica, sus obispos y sacerdotes.

Además manifiesta que en el marco de la persecución y el hostigamiento en contra de la Iglesia Católica de Nicaragua, se debe destacar el caso de sacerdotes contra quienes la represión de la dictadura se ha ensañado.

Entre los principales están: Monseñor Silvio José Báez Ortega, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua y vicario general de la arquidiócesis de Managua y obispo presidente de la comisión de Vida Consagrada y del Seminario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, actualmente en el exilio.

Peligran vida de sacerdotes

Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, Obispo Emérito de la Diócesis de Estelí; Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de Matagalpa y Administrador Apostólico de Estelí, y el sacerdote Edwin Heriberto Román Calderón, párroco de la iglesia de San Miguel Arcángel, del barrio San Miguel de la ciudad de Masaya.

“Sobre estos cuatro sacerdotes sigue vivo el peligro a sus vidas e integridad física, y orden de captura ilegal y sin fundamento jurídico (secuestro), la cual ha sido suspendida, pero podría ser reactivada en cualquier momento según voluntad de Rosario María Murillo Zambrana (Vicepresidenta)”, dice la carta enviada a su santidad.

También señala el caso del sacerdote Uriel Vallejos, de la parroquia Divina Misericordia, en la ciudad de Sébaco, quien denunció el 18 de mayo, en redes sociales, el acoso policial en el marco de una visita a la Nunciatura Apostólica en Nicaragua.

“Agentes de la Policía Nacional que se encuentran en una caseta, afuera de la Nunciatura, tomaron fotografías, y luego, esperaron (a) que saliera, y estaban otros agentes, quienes pidieron documentos al conductor, y luego me exigieron presentar mis documentos personales, a lo cual me opuse, porque yo no conducía”, denunció el padre Vallejos en ese momento.

Por último, Álvaro Leiva expone los arrestos en contra de los sacerdotes Manuel Salvador García quien a través del poder Judicial y bajo el mandato del régimen Ortega-Murillo lo condenaron a dos años de cárcel por el supuesto delito de amenaza con arma y también expone el caso de Monseñor José Leonardo Urbina, a quien acusan por supuesta violación a una menor de edad.

“Como católico practicante, ciudadano de un país cuya patrona es la Santísima Virgen María, le formulo este extenso planteamiento, para que usted -como el máximo líder de la Iglesia Católica-, denuncie con firmeza la situación nicaragüense, y para que, particularmente ahora, tenga frecuentes palabras de aliento para los sacerdotes de su fe quienes han tenido la valentía de permanecer en el terreno, junto a los demás fieles -y son, por ello, perseguidos”, dice Leiva en esta misiva.

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