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  • 1:44 pm
  • Jul 31, 2026

OEA se reunirá de urgencia para tratar reforma anti-electoral en Nicaragua

Estados Unidos convocó a una reunión para tratar las reformas que la dictadura sandinista pretender aplicar para que —en palabras de los codictadores— no vuelva a haber elecciones en Nicaragua.

La LVI Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) tiene lugar del 22 al 24 de junio de 2026 en Ciudad de Panamá.

  • Cortesía

La Organización de los Estados Americanos (OEA) convocó a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para analizar la crítica situación en Nicaragua, luego de que Estados Unidos solicitara formalmente la intervención del organismo tras el anuncio del dictador Daniel Ortega de que en el país “no volverá a haber elecciones”.

La reunión fue programada para el próximo 5 de agosto a las 2:30 de la tarde en la sede de la OEA en Washington, D.C. Durante la sesión, los representantes de los Estados miembros también examinarán un proyecto de resolución presentado por Estados Unidos que propone convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.

La convocatoria representa el paso diplomático más importante impulsado hasta ahora dentro del sistema interamericano desde que Ortega anunciara, durante el acto del 19 de julio, la eliminación de la competencia electoral como mecanismo para impedir que la oposición llegue al poder.

Estados Unidos busca condena formal

El proyecto de resolución presentado por Washington propone que la OEA condene “de manera inequívoca” las declaraciones de Ortega y cualquier iniciativa de Rosario Murillo encaminada a “suprimir las elecciones, eliminar el pluralismo político, acabar con la transición pacífica del poder o impedir de forma permanente la participación pacífica en la vida política”.

El documento sostiene que la abolición de las elecciones y la exclusión definitiva de la oposición son incompatibles con la democracia representativa y violan principios establecidos en la Carta Democrática Interamericana, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, tratados de los que Nicaragua continúa siendo Estado parte.

Asimismo, Estados Unidos advierte que la consolidación del autoritarismo en Nicaragua no solo afecta a los nicaragüenses, sino que también representa un riesgo para la estabilidad regional al fomentar la migración forzada, atraer influencias extrarregionales y generar condiciones de inseguridad en el continente.

La iniciativa ante la OEA da seguimiento a la advertencia realizada días atrás por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien aseguró que Washington y la comunidad internacional no permanecerían pasivos frente al endurecimiento de la dictadura.

La promesa de Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua demuestra su cobardía y su miedo a la voluntad del pueblo“, escribió Rubio el 21 de julio en Twitter (ahora X), donde también afirmó que el régimen Ortega-Murillo continúa profundizando la represión interna y generando inestabilidad que afecta la seguridad regional.

Reformas continúan

La ofensiva diplomática coincide con el avance de las reformas constitucionales impulsadas por la pareja dictatorial, que actualmente son sometidas a un supuesto proceso de consultas con distintos sectores organizado por la Asamblea Nacional, dominada por el sandinismo.

La convocatoria del Consejo Permanente se suma a una creciente presión internacional contra el régimen nicaragüense. Desde el discurso de Ortega del 19 de julio, al menos una decena de gobiernos —entre ellos Australia, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Chile, Brasil y República Dominicana— han condenado públicamente el anuncio de eliminar las elecciones.

También se han pronunciado la Unión Europea, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, Reino Unido y diversas organizaciones y partidos políticos de izquierda de América Latina y Europa.

Frente a las condenas gubernamentales, el régimen ha respondido mediante comunicados de la Cancillería, insistiendo en que en Nicaragua sí habrá elecciones, aunque bajo un modelo “soberano” diseñado exclusivamente por las autoridades sandinistas.

Sin embargo, ha evitado responder a los pronunciamientos de organizaciones internacionales, de Estados Unidos y de sectores de izquierda que también han rechazado la eliminación de la competencia democrática.

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