• San José, Costa Rica
  • 10:19 am
  • Ene 28, 2026

La mujer migrante ante las elecciones de Costa Rica

Cinco migrantes analizan el futuro de Costa Rica ante una elección histórica, marcada por retos en seguridad.

  • Nicaragua Actual

“No sé quiénes son”, responde Carolina Cánchica, migrante venezolana en San José, cuando se le pregunta sobre las candidatas por la presidencia de Costa Rica, elección prevista para el próximo domingo 1 de febrero.

Cánchica, una emprendedora venezolana que se gana la vida creando artesanías y decoraciones, admitió a Nicaragua Actual que no tiene del todo claro qué está en juego en estas elecciones. Y no es por falta de interés, sino por una razón más común entre quienes han tenido que empezar de nuevo al ser obligada a migrar: la prioridad de sobrevivir día a día.

Carolina Cánchica, migrante venezolana, en su emprendimiento.  Foto: Nicaragua Actual

“Por mi trabajo el tiempo no me da para ver (noticias), aunque sí sé que las elecciones son para febrero. Pero los nombres de estas mujeres candidatas no, no los manejo”.

Su vida, como la de miles de otras, está volcada a la subsistencia en un país que, aunque ha sido su refugio durante cuatro años, le impone muros burocráticos que parecen crecer cada día.

“En mi país ya estaba jubilada, ahora aquí (en Costa Rica) he tenido que emprender, hago decoraciones y arreglos florales”, dijo.

“Me dijeron que aquí existía un Ministerio de la Mujer y creo que ellas, las candidatas pueden proponer programas que den herramientas para crear empresas enfocadas en las mujeres, incluidas nosotras (las migrantes)”, planteó Cánchica.

El voto de los nacionalizados 

El próximo domingo 1 de febrero, Costa Rica acudirá a las urnas en una jornada histórica. Según los datos oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), un total de 3.731.788 personas están habilitadas para ejercer su derecho al voto, lo que representa un aumento del 4,3% en comparación con los comicios de 2022.

Dentro del padrón electoral, existe un grupo que crece en silencio y cuya influencia es cada vez más notable: los ciudadanos naturalizados costarricenses. El TSE reporta que 96.433 personas extranjeras nacionalizadas tienen el derecho de elegir el futuro del país en estos comicios. Para este grupo, la elección no es solo un ejercicio democrático, sino la validación de su pertenencia a una nación que los acogió.

Lea también: Más de 53 mil nicaragüenses podrán votar en Costa Rica en 2026

Sin embargo, para la gran mayoría de la población migrante que aún no alcanza la nacionalidad costarricense, el proceso electoral es un rumor lejano que decidirá sus vidas sin que ellas puedan tocar una sola papeleta.

Entre 2015 y 2024, la Unidad de Refugio de Migración recibió 318,571 solicitudes de refugio, según los datos de la entidad facilitados a Nicaragua Actual. La mayoría son nicaragüenses, colombianos, venezolanos y cubanos.

¿Quiénes son las candidatas a la Presidencia?

Se tratan de las elecciones más decisivas de la historia reciente del país centroamericano donde hay 20 candidatos y por primera vez, hay cuatro mujeres presidenciables. Pero es una de ellas, la oficialista Laura Fernández, quien se perfila como la favorita para ocupar la silla en Zapote, donde se ubica la sede del Gobierno Central.

Laura Fernández es la candidata de Partido Pueblo Soberado (PPSO) y sucesora del actual mandatario Rodrigo Chaves. Fernández fue ministra de la presidencia del chavismo. Goza de gran respaldo popular al punto que, las encuestas recientes, le dan el 40 % de intención de voto, una amplia ventaja sobre sus cinco oponentes más cercanos que obtienen entre el 8 y 1 %.

Aunque las encuestas del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) y del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (CIEP), indican que entre 32 y 33 % del electorado está indeciso sobre por quién votar. Pero si la tendencia a favor de Fernández se confirma el día de la elección ella ganaría en primera vuelta.

¿Y las otras tres candidatas? Claudia Dobles Camargo, de la Coalición Agencia Ciudadana (CAC) es arquitecta y exprimera dama de la República (2018-2022). Su intención de voto es del 8 %, según las encuestas.

También: Costa Rica en la ONU: “Pudimos evitar las violaciones a los derechos humanos” en Nicaragua

Las otras aspirantes son Ana Virginia Calzada del Partido Centro Democrático Social (PCDS) , exmagistrada judicial y Natalia Díaz Quintana, de Unidos Podemos, exministra de la Presidencia y exdiputada. Ninguna aparece en las encuestas entre el grupo de aspirantes con preferencia entre el electorado.

Migración en la campaña 

“Amnistía migratoria”, “fronteras seguras”, “fortalecer el control migratorio”, “migración ordenada”, son parte de los ejes sobre el tema en los programas de gobierno de las candidatas Fernández, Dobles, Díaz y Alpízar revisados por Nicaragua Actual.

La candidata Natalia Díaz, de Unidos Podemos, es la más radical. “El que viene a trabajar y a aportar al país, bienvenido. Pero el que viene a delinquir o a vivir del sistema, se va. Costa Rica es generosa, pero no ingenua. ¡No más abuso!”. Eso recoge su plan.

Durante los debates presidenciales, la candidata Ana Virginia Calzada, del Partido Centro Democrático y Social, respaldó una “amnistía migratoria inmediata,” fundamentando su propuesta en el peso económico que esta población tiene para el Costa Rica.

Calzada consideró “inaceptable” que los procesos de regularización se extiendan hasta por ocho años, proponiendo reducir la espera por la cédula de residencia a un máximo de uno o dos años para facilitar la inserción laboral formal.

Puede interesarle: Miles de nicaragüenses podrán regularizar su estatus migratorio en España

“No podemos permitir que a las personas que vienen por temas de expulsión de sus países no las regularicemos cuando están fortaleciendo la economía”, enfatizó Calzada.

Los migrantes aportan en Costa Rica el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB), el que está proyectado que sea de aproximadamente 6.158 millones de dólares para 2025, de acuerdo con el Banco Central de Costa Rica.

Mientras, la candidata oficialista Laura Fernández propone “estrictos controles de seguridad”. La estrategia contempla la modernización de los sistemas de vigilancia fronteriza y una coordinación estrecha entre las fuerzas policiales para prevenir actividades ilícitas como el narcotráfico y el contrabando.

En tanto, Dobles plantea “la transición a la formalidad de la población migrante ya asentada”, buscando integrarlos al sistema de seguridad social para fortalecer las finanzas públicas. Pero también habló de “reforzar el control fronterizo” con tecnología para enfrentar el crimen organizado.

El peso de los migrantes en Costa Rica  

Sin embargo, para las mujeres migrantes lo que interesa es si tendrán un permiso de trabajo o si podrán integrar a sus hijos en el seguro social.

El padrón electoral actual, según el TSE, muestra una mayoría femenina de más de 31.000 electoras (1.881.567 mujeres frente a 1.850.221 hombres).  Pero ¿qué tanto de esa “agenda de mujer” incluye a la migrante que llegó con una maleta llena de miedos y títulos académicos que en Costa Rica no valen?

“Que resuelvan el problema de los trámites de los títulos. Mucha gente que llega aquí y no tiene el título porque no está apostillado (validado por las autoridades de su país de origen). Todas esas cosas deberían de hacerle con más amplitud para los que llegamos a este país”, reclama la venezolana Cánchica.

El derecho a existir legalmente 

Para mujeres como Danai Peña Rodríguez, cubana de 24 años, la prioridad es mucho más tangible: el derecho a la identidad legal. Con una hija pequeña, esperar por un documento de residencia se convierte en una agonía.

“Sinceramente, yo como inmigrante me gustaría que aceleraran lo que es el tema de los papeles, principalmente el permiso laboral, porque sin ese permiso no te contratan en ningún lado”, explicó Peña a Nicaragua Actual.

Su cita estaba programada para agosto de 2026, pero esta migrante cubana logró adelantar el trámite en las oficinas de Migración y Extranjería con ayuda de la organización HIAS Costa Rica.

Claudia Vargas, esposa del opositor asesinado Roberto Samcam, durante sus funerales. Junio de 2025.

Peña tiene cuatro meses de haber llegado a San José. Aunque aterrizó durante los meses de mayor intensidad de la campaña electoral, desconoce las propuestas sobre la migración.

“No las conozco a ninguna. No consumo noticias de política porque sinceramente (…) porque cuando uno llega aquí es enfocado en trabajar”, afirmó. Pero está clara que la burocracia por los documentos de residencia y de trabajo para migrantes y personas refugiadas debería ser un tema por resolver del próximo gobierno.

“Es que tan lejos… es demasiado la demora, la espera por los permisos”, se quejó.

La burocracia que limita integrarse 

Aunque el reglamento de Migración y Extranjería establece un plazo de 90 días para resolver las solicitudes de permiso laboral, la realidad es otra. Organizaciones de derechos humanos y de apoyo a las migraciones estiman que la espera real oscila entre los tres y seis meses, a lo que se suma la odisea de obtener el DIMEX (Documento de Identidad Migratorio), que otorga el estatus de residente en Costa Rica.

“Como mujer y migrante es bastante difícil encontrar un empleo. Y cuando buscas principalmente por las redes, lo que mayormente salen son empleos bastante extraños y no confiables, porque la mayoría son prestando servicios de otra índole. ¿Usted me entiende?”, dijo.

Este “cuello de botella” administrativo empuja a mujeres cualificadas a la informalidad. Soylami Chávez, “Zoe”, también cubana, huyó de la persecución en su país por su orientación sexual. En Cuba cuidaba pacientes; en Costa Rica, sus títulos son “papel mojado”, lamenta a Nicaragua Actual.

“Uno empieza como desde cero, es como si no supieras nada”, dice. La falta de homologación de sus títulos académicos la obliga a trabajar mediante contratistas, lejos de los centros de salud donde su experiencia es necesaria.

El sistema de salud costarricense enfrenta un grave problema de largas listas de espera de atención debido, entre otras cosas, a falta de personal médico, pero impone barreras administrativas y legales a los profesionales extranjeros para ejercer.

“Deberían darle, no sé, un poquito más de oportunidad al inmigrante, porque muchos inmigrantes están muy bien preparados. Que no le reconozcan sus títulos académicos, pero por lo menos que le tomen en cuenta su experiencia”, dijo la migrante cubana Soylami Chávez.

Costa Rica dejó de ser “pura vida” en seguridad 

La criminalidad en Costa Rica es el principal tema de dominio en la campaña electoral. 2025 cerró con 873 homicidios, niveles muy similares a 2024, impulsados por la disputa territorial de bandas de narcotráfico y el sicariato.

Mientras las mujeres luchan en el día a día, las candidatas presentan visiones contrapuestas. Laura Fernández apuesta por la continuidad del estilo de Rodrigo Chaves, centrándose en la seguridad y la infraestructura penitenciaria. Claudia Dobles, por su parte, propone un enfoque preventivo y de apoyo social.

Claudia Vargas, activista de derechos humanos y esposa del opositor nicaragüense Roberto Samcam —asesinado por sicarios en suelo costarricense—, es una de las pocas voces migrantes que analiza el proceso con rigor. Para Vargas “las declaraciones de ellas sobre estos asuntos han sido bastante cautelosas, e insuficientes”, opinó a Nicaragua Actual.

Samcam, un militar retirado y exiliado fue asesinado el 19 de junio de 2025 en su casa en San José. Su familia, organizaciones opositoras y colectivos de derechos humanos insisten en que el asesinato fue un crimen político planeado desde Managua por el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Pero las autoridades de Costa Rica insisten que no hay evidencia de eso.

Cuatro sospechosos de ser parte de los sicarios fueron detenidos en septiembre de 2025, pero quien supuestamente disparó, de apellido Carvajal y de 20 años, sigue prófugo.

 

Vargas ha seguido más de cerca las propuestas de las aspirantes de Pueblo Soberano y de la Coalición Agencia Ciudadana (CAC). La refugiada nicaragüense identifica en Fernández la continuidad de políticas que, según ella, limitaron el acceso a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para la población migrante. Sobre Dobles, aunque reconoce propuestas innovadoras, advierte que el enfoque “interseccional” —que entienda la vulnerabilidad específica de ser mujer, migrante y refugiada— sigue ausente.

La represión transnacional 

El tema rey de la campaña es la seguridad. Para la venezolana Carolina y la cubana Zoe, el miedo es el hampa común, los asaltos y el aumento de los homicidios que han sacudido la paz histórica costarricense. “Salir de noche a trabajar es riesgoso”, dice Zoe.

Pero para la comunidad nicaragüense, la inseguridad tiene un rostro político. El asesinato de Samcam demostró que la frontera no es un escudo contra el régimen Ortega-Murillo. Vargas exige que el próximo gobierno reconozca que existen células de inteligencia extranjera operando en el país.

“Hacer megacárceles no resuelve absolutamente nada ante la transgresión de la soberanía por parte de inteligencia extranjera”, aseguró.

La exclusión financiera 

Más allá de los papeles y la seguridad, existe la restricción económica. Zoe señala la exclusión financiera como uno de los mayores obstáculos. Sin cédula de identidad nacional o residencia firme, los bancos cierran sus puertas. Esto deja a las migrantes a merced de empleos no confiables o redes de explotación en redes sociales.

A pesar de todo, estas mujeres no se rinden. Elisabeth Rivera, colombiana de 57 años, cree que el género de la próxima presidenta es vital. “La mujer es más decidida, más responsable”, afirmó a Nicaragua Actual mientras trabaja en su negocio familiar de comida. Para ella, ser migrante no es un obstáculo insuperable: “Todo depende de nosotras mismas”.

Esta resiliencia es el motor invisible de la economía costarricense. Los datos del TSE no solo muestran a los 96.433 nacionalizados que votarán, sino que indirectamente señalan a una población que, aunque no vota, consume, paga impuestos y sostiene sectores clave como el cuido, la agricultura y los servicios.

La xenofobia, según las entrevistadas, es selectiva. Las venezolanas o colombianas sienten una mayor apertura, pero la población nicaragüense sigue enfrentando estigmas profundos. “Hay mucha xenofobia y discurso de odio contra los nicaragüenses”, afirmó Claudia Vargas.

Mientras las candidatas recorren el país buscando votos, mujeres como Carolina, Danai, Zoe y Claudia siguen tejiendo la red social que sostiene a Costa Rica. Ellas esperan que, gane quién gane, el próximo gobierno finalmente reconozca que su aporte es fundamental para la democracia que hoy se celebra en las urnas, sin importar dónde nacieron.

(Con el auspicio del Fondo de Canadá para iniciativas locales de la Embajada de Canadá en Costa Rica, Nicaragua y Honduras)

Enfrentamos muchos desafíos para contar lo que pasa en Nicaragua

Danos tu apoyo para informar.

Donar Ahora

Noticias Relacionadas