Presentan diagnóstico del exilio periodístico: “la mayoría persiste en el ejercicio de la profesión”
Con remuneraciones mínimas o nulas, los periodistas llegan incluso a aportar fondos personales para sostener los medios en los que colaboran.
- PCIN
La organización de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) presentó un diagnóstico detallado sobre las desafíos que enfrentaron periodistas y comunicadores nicaragüenses, en el exilio por la persecución de la dictadura sandinista, durante 2025.
Con este informe PCIN destaca el desplazamiento forzado como una represalia de amplio impacto, afectando la estabilidad económica y laboral, el estatus migratorio, y la salud física y emocional. Sin embargo, también nota y celebra un notable esfuerzo de parte de los comunicadores por reinventar la práctica periodística en contextos adversos.
El análisis se basa en datos recolectados mediante una encuesta en línea aplicada a 112 periodistas exiliados.
Costa Rica y Estados Unidos lideran con un 41% cada uno para el destino elegido por los periodistas encuestados, seguidos por España con un 12%. Respecto al proceso de refugio o asilo, el 44,6% de los solicitantes ya ha obtenido este reconocimiento, mientras que el 38,4% permanece a la espera de una decisión.
PCIN señala que la situación del asilo/refugio es particularmente alarmante para quienes residen en Estados Unidos ante las recientes restricciones migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump.
En el plano laboral, prácticamente el 99,1% de los encuestados se encontraba activo en Nicaragua antes del exilio, con un 75% dedicado a medios tradicionales como prensa, radio y televisión, plataformas digitales nativas, outlets híbridos o como corresponsales para agencias internacionales.
El resto se empleaba en el sector privado, organizaciones no gubernamentales, entornos académicos o como asesores independientes.
Para subsistir en el extranjero, muchos han incursionado en áreas como la hostelería y el turismo, el transporte, la construcción, las zonas francas de exportación, el emprendimiento comercial, las ventas minoristas, los supermercados e incluso tareas domésticas pagadas.
A pesar de estas adaptaciones, la mayoría persiste en el ejercicio del periodismo de un modo u otro, aunque con remuneraciones mínimas o nulas, llegando incluso a aportar fondos personales para sostener los medios en los que colaboran.
El 87% de los participantes reporta dependientes económicos a su cargo, como cónyuges, hijos, padres, hermanos o sobrinos, algunos compartiendo el exilio y otros recibiendo remesas desde el extranjero.
Además, el 81% ha experimentado una merma significativa en sus ingresos durante el último año, lo que complica el pago de necesidades básicas como vivienda, alimentos, educación, atención médica y actividades recreativas.
Periodistas reportan deterioro físico
Un elemento particularmente delicado del diagnóstico es el deterioro en la salud física y emocional de estos profesionales, predominantemente jóvenes y adultos (reportado por un 64% del total).
Estos registran afecciones crónicas como problemas cardiovasculares (hipertensión), neurológicos (migrañas o epilepsia), diabetes y respiratorias (asma), entre otras. Estas se ven agravadas por trastornos psicoemocionales comunes, incluyendo ansiedad generalizada, insomnio, depresión y estrés prolongado, según las respuestas de los encuestados.
Un creciente sentimiento de vulnerabilidad y miedo a la represión estatal, incluso fuera de Nicaragua, se ve reflejado en los hallazgos. Este se exacerba a raíz de incidentes como el asesinato en San José del exmilitar retirado Roberto Samcam, un crítico del régimen Ortega-Murillo, cuyo caso sigue sin encontrar Justicia a pesar de los esfuerzos de las autoridades costarricenses.
El temor se extiende al ejercicio periodístico en el exilio, motivado por posibles represalias contra familiares en el país de origen, operaciones de vigilancia transfronteriza, ciberataques y otras formas de represión. Pero el rubro insiste en continuar haciendo lo que mejor hacer: informar y, en el proceso, generar consciencia y aportar a la ciudadanía.